Tarde pero seguro, la victoria de Respighi

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Para Ottorino Respighi, más allá de sus clásicas postales romanas, del Triptico Botticceliano, Los pájaros o el bellísimo Tramonto, el demorado estreno de Marie Victoire (1913-15) en Roma (2004) y en la Opera Alemana de Berlin en la temporada 2009 (donde se origina el registro, estreno en compacto) señala un triunfo tardío y una vital adición al repertorio lírico internacional. 

Anterior a sus óperas más conocidas (La fiamma, La campana sommersa y María egizíaca), su tercera incursión al género es un melodrama que transcurre entre 1794-1800 e ilustra vívidamente el reino del terror de Robespierre. En francés, es un pendant al Andrea Chenier de Giordano aunque mucho más fascinante y complejo así como compleja es su caleidoscópica estructura musical que denota la opulencia orquestal del período que colapsa con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial.

Intrincada, oscura, cercana al mundo de Zemlinsky, Schrecker y Korngold, exhibe un decadente sabor de época sin desdeñar un inconfundible elemento verista en el tratamiento de sus veinte personajes que hasta incluye teatro dentro del teatro en la mejor vena straussiana. Quizás su Talón de Aquiles sea el libreto de Edmond Guiraud, una trama dramática despareja que no acaba de convencer mas allá de las ricas circunstancias históricas sumado a un desarrollo musical que carece de la cohesión y la fluidez que promete. En última instancia, su extensión y la ausencia de arias memorables, también podrían achacárseles como posibles factores de su tardanza. No obstante, ninguno de estos reparos esconde que se está en presencia de una ópera importante que debió ser revivida mucho antes como de una puesta en escena de Johannes Schaaf que ojalá pronto se edite en DVD.

En el rol titular, Takesha Meshé Kizart hace un trabajo consagratorio. Musical y dramáticamente, los mejores momentos de la obra pertenecen a su Condesa Marie Victoire de Lanjallay – el lamento Je suis laisse y la defensa en el tribunal del cuarto acto – y la soprano afroamericana sabe sacarle provecho con un instrumento (y presencia) que seguramente la catapultará al estrellato. Enmarcan su formidable actuación, las destacadas participaciones del barítono Markus Brück (el Conde Maurice de Lanjallay, su marido) y el tenor español Germán Villar (Clorivière, su amante y padre de su hijo). Excelente desempeño de la orquesta de la Deutsche Oper Berlin a cargo de Michael Jurowski (padre de los directores Vladimir y Dmitri Jurowski) y del elenco y coro.

Una “ópera revolucionaria” que revaloriza al poco frecuente Respighi en una versión acorde al evento. Calurosamente recomendado para comenzar el 2013 con un descubrimiento lírico.

* RESPIGHI, MARIE VICTOIRE, JUROWSKI, CPO, 777 121-2 (3 CD)

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