Helen Donath, una “Kammersängerin” americana

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Helen & Klaus Donath en concierto el 27 de enero en Miami

 

Si en esta oportunidad, Helen Donath y Jonathan Michie (*) no cantarán juntos, definitivamente comparten más de una curiosa coincidencia. No sólo son cantantes de ópera norteamericanos – el barítono muestra un promisorio ascenso y la soprano está de vuelta de una trayectoria ejemplar – sino que ambos se fueron a Alemania donde sus carreras remontaron vuelo con Mozart como núcleo de sus repertorios. Por si esto fuera poco, el fin de semana del 26 y 27 de enero, él debutará como Papageno en La flauta mágica (FGO) y ella brindará un recital especialísimo.  

En entrevistas separadas(*), hablaron sobre la sana pasión que los consume: el canto.

 

 

Hace medio siglo, una intrépida muchacha tejana aterrizaba en Alemania donde, después de incontables triunfos, fue nombrada Kammersängerin. Medio siglo después, sigue siendo la misma Helen Donath, née Irwin, aquella misma niña que en un cine del Corpus Christi natal decidió ser cantante cuando vio El Gran Caruso con Mario Lanza. Pasó medio siglo durante el que se integró completamente con la generación europea de posguerra – Fischer Dieskau, Prey, Wunderlich, Schreier, Popp, Fassbänder, entre otros – sobrevivió a maestros, compañías, países, régisseurs y directores – de Karajan y Bernstein a Solti, de Barbirolli y Colin Davis a Muti, de Kubelik y Celibidache a Harnoncourt – incluso se casó con uno (Klaus Donath). De Monteverdi a Piazzolla, su legado discográfico es tan vasto como sus actuaciones en ópera y concierto y hoy, a los 72, su voz mantiene el mismo lustre y sedosidad que le dieron fama. Entre actuaciones y docencia, el domingo 27 de enero los Donath brindarán en Miami un recital que resume su vida de artistas.

¿Cómo ve su carrera después de medio siglo de actuación ininterrumpida?

Como la historia de nunca acabar!  A esta altura de mi vida siento que debo ser un ejemplo para la joven generación, enseñarles a cómo cuidar el instrumento vocal, a que comprendan que es un regalo, que la voz no es una propiedad, sino un don prestado que debemos cuidar y pulir de modo que el público acuda a refrescarse y nutrirse a través de la música.

Se fue a Alemania donde floreció su carrera…

Llegué a Köln en 1962, Sawallisch me esperaba y allí conocí a Klaus. Entonces era muy diferente y tan difícil como ahora. El funcionamiento del sistema de repertorio alemán espera que el recién llegado sea un “artista terminado” o “pulido” desde el vamos. Algo prácticamente imposible. Lo más importante es que en el proceso de entrenamiento y aprendizaje no se convierta en un “cantante terminado” o “arruinado” por exceso de asignaciones! Aprender a decir “no” es arduo y doloroso pero puede salvar la carrera. En aquel momento, irse a Europa significaba hacer un nombre, hoy se puede hacer lo mismo en Estados Unidos, sin irse, aunque ayuda ir a Europa para una mayor proyección internacional. Además, hoy hay mucho más ópera aquí que cuando me fui.

¿Como famosa mozartiana puede explicar cómo se canta Mozart?

Acercándose como si fuera un niño. El nombre mismo en alemán encierra el secreto ya que la sílaba “Zart” significa “suave y tierno”, no es una clave increíble?. Con la ternura y la amplitud de un niño, para que fluya a través de uno. Es una de las bases para revelar su universo.

¿Qué consejo le daría al elenco joven que hará La flauta mágica en FGO?

De nuevo, que recuerden la clave mágica… ¡”Mo-Zart”!. Que atiendan a la arquitectura de la música y en cuanto a Pamina, naturalidad nunca exagerarla.

¿Se puede añadir Bach y Händel a una dieta Mozart ideal para mantener la salud vocal?

¡Cuidado!. Bach puede ser peligrosísimo si no se lo trata sabiamente, al igual que Handel. Cada compositor encierra un desafío diferente. Lo comprobé cuando trabajé con gente como Carl Orff y Werner Egk. Cada obra debe ser enfocada desde un enfoque técnico particular. El desafío es cantar el repertorio correcto en el momento correcto. Hablo por experiencia porque hubo un momento en el que estuve a punto de perder mi voz. Fui literalmente “salvada” por el gran George London que me presentó a Paola Novikova, maestra de Nicolai Gedda entre otros, y luego por Hanna Scholl-Völker, cuñada de Franz Völker y esposa de Georg Völker, un irremplazable Beckmesser en su época. Ellos y mi marido son responsables de mi permanencia vocal.

¿Personajes que jamás hubiese cantado?

Cuando me ofrecieron Vitellia de Clemenza no era el momento. ¡Llegaron a pedirme Tosca y hasta Isolda!… me dio mucha risa. Klaus siempre me previno de extralimitarme, de no cantar la Condesa Almaviva ni la Mariscala o Agata antes de tiempo, sino graduarme lentamente de Susana, Sofía y Ännchen hasta poder abordarlos tarde pero seguro y por muchos años.

¿Y aquellos que adora?

Básicamente todos, amo a cada uno como si fueran mis hijos, llámese Rosalinde, Melisande, Despina, Lauretta, Mimí, Elisabeth, Liú, Aithra, Sancta Susanna, los solos de Mahler, Schumann, Beethoven, etc, etc… Un personaje tiene que crecer dentro de uno a fin de fluir y convencer a la audiencia, si no, no vale la pena. Curiosamente, en las óperas que canté me he muerto o me han matado mil veces pero nunca maté a nadie!

¿Que cree que falta en el canto actual?

Lamentablemente, mucho de lo que falta reside a menudo en la arquitectura de la interpretación musical. Es triste ver cantantes forzados a cantar en un constante “forte”, a todo volumen. Hay que volver a un canto donde haya “praderas, valles y colinas”, no sólo siempre desde la “cima de la montaña”. En sentido figurado, digamos que entre el Everest y el Mar Muerto hay infinidad de posibilidades y matices. Si todo se canta “forte”, no hay descanso ni para cantante ni para público. Debemos entender, asumir que hacer música es como el ir y venir del aliento, como el ir y venir del mar. El día tiene veinticuatro horas y cada hora su particularidad, si no sería como pretender vivir en un continuo mediodía, sin amanecer ni ocaso, aburridísimo!. El cantante debe aprender a cantar suavemente sin volverse amanerado o pretencioso. Cantar es “hablar cantando”, es llevar al público de paseo a un lugar al que sin la música es imposible acceder.

¿Cómo divide su agenda de actuaciones y enseñanza?

Después del recital parto a enseñar en Eastman en Rochester, NY; luego al Reina Sofia de Madrid, donde soy profesora invitada gracias a la recomendación de mi gran colega y amigo Tom Krause. Mi primera clase magistral fue hace años en la Universidad de Miami por invitación del decano William Hipp y vea lo que ha sucedido, las invitaciones llegan de todas partes. Regresaré a mi hogar en Hannover y parto a Köln a cantar The Turn of the Screw de Britten, luego iré a recibir el Premio Mahler en Hamburg y tengo conciertos y clases en Dresden, Mainz, Ámsterdam y New York…  un año ajetreado y pleno!

¿Esta larga y exitosa carrera es el tema del próximo recital en Miami?

Sí y espero que la gente no crea que es pedantería sino que comprenda mi sincero deseo compartir mi experiencia de vida durante más de cincuenta años de trayectoria. El programa será sorpresa, quiero llevar al público de mi mano por un paseo musical. ¿Sabe por qué?. Porque he sido afortunada, mas aún, bendecida con una existencia plena a través del canto. Y si aconsejo a todos cantar como terapia física y mental, para convertirse en cantante profesional hay que sentir ese “llamado” y haber recibido el regalo de la voz unido al deseo fervoroso de servir a la música. Ese deseo permanece intacto en mi y ha hecho que mi vida merezca ser vivida dondequiera que esté

(*) reportaje a Jonathan Michie

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Helen (soprano) & Klaus Donath (piano) en recital

Domingo 27 de enero, 3 PM – St. Martha in the Shores, 9301 Biscayne Blvd. Miami

información al 305-751-0005/458-0111 – www.saintmartha.tix.com

 

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