María de Buenos Aires en Miami, según Condemi

JoseMariaCondemi_25

Para José María Condemi, la ecuación María de Buenos Aires, Tango, Florida Grand Opera y Miami resulta en un tentador cruce de caminos que se ensancha y multiplica gracias a las imprevisibles direcciones determinadas por la magia de Astor Piazzolla y su “secuaz”, el poeta Horacio Ferrer y a las que se suma Tango de Robert Rodríguez.

En su inminente debut con un doble programa bajo la batuta de Ramón Tebar, el director argentino volverá a dejarse guiar por su instinto porteño tal como hizo el año pasado en Cincinnati donde María deleitó a críticos y público.

“Es increíble ver las conquistas que Maria de Buenos Aires viene cosechando en Estados Unidos” comenta entre ensayos el ascendente régisseur, actual residente de San Francisco “Long Beach, Lexington, Nueva York y Cincinnati ya la han adoptado, ahora es el turno de Miami y me alegra enormemente este triunfo de Piazzolla porque soy fanático de su música desde la primer hora”.

Si enfrentar y definir esta ópera – “operita” ateniéndose a la definición del compositor – que más que ópera es una cantata escénica es, literalmente, otro cantar; para Condemi es “Un desafío desde todo punto de vista. En primer término y al mejor estilo del programa ópera inesperada en lugares inesperados será en un bar y no en el ámbito convencional del escenario, con el público muy cercano o directamente en la acción compartiendo esta catarata de emociones, de bailes, de un sinnúmero de metáforas surrealistas que emanan de la poesía de Horacio Ferrer enriquecidas por la música de Piazzolla”.

“Es un cruce de caminos tanto para el público tradicional de ópera como para el de tango, porque si bien es un híbrido posee una personalidad muy marcada. También es un desafío para los cantantes. El típico cantor de tango no puede hacer justicia a una partitura esencialmente clásica y el cantante lírico tampoco puede abordarlo desde un preciosismo innecesario. Por eso, balancear lo visceral con lo sofisticado es el mayor desafío de esta “gran operita”. Y Catalina Cuervo que ya cantó Maria en mi puesta de Cincinnati, maneja con sabiduría ese lugar desde donde se atreve a jugar con ambos géneros”.

“Lo que más me interesa es el aspecto ritual de la obra, ésa es su esencia más allá de un argumento algo enrevesado. Como una tragedia griega, es universal y atemporal, puede ocurrir en cualquier momento” comenta entusiasmado “y ese ritual es lo que también predomina en Tango, la primera parte del programa, una exploración festiva del mundo de la radio compuesta por Robert Rodríguez y que llega como complemento ideal a María. En última instancia, son dos rituales que evocan el mundo ciudadano, el mundo porteño desde una celebración circense, desmesurada, podríamos decir… fellinesca”.

Condemi comparte la idea generalizada de que en su originalidad y eclecticismo, Piazzolla bien podría ser el “Gershwin argentino” y entonces, no puede olvidarse que ambos, con mayor o menor suerte, acudieron a Nadia Boulanger.  En París “y con paciencia”, la cáustica leyenda de la pedagogía musical produjo el milagro, le hizo encontrarse a sí mismo, aceptar sus raíces y convertirse, no en “otro Ravel o Bartok” sino en el único e inimitable Piazzolla, el catalizador de la música de Buenos Aires contemporáneo, de un tango nuevo tan vertiginoso como la Reina del Plata.

Piazzolla definiría luego “..el tango tiene raíces tristes, dramáticas, sensuales a veces, religiosas, tiene un poco de todo… Religiosas, por el bandoneón que fue inventado para acompañar la liturgia en Alemania. El tango es triste, es dramático, pero no pesimista”. Y en esa vena, María emerge como una suerte de Ana, el ambiguo personaje de los Siete Pecados Capitales de Kurt Weill, con la misma irreverencia berlinesa ahora en su encarnación porteña de la mujer universal “que creó Dios una noche en que estaba borracho”.

Condemi agrega “Encarnar a María es en más de un aspecto como encarnar al Don Giovanni de Mozart, es una buena clave y analogía porque ambos están en los extremos. Santa y prostituta, generosos y egoístas, multifacéticos. Son prototipos únicos, inclasificables”.

Pero, la esencial Maria ni nace ni muere, es eterna como la ciudad misma que Borges definió “A mi se me hace cuento que nació Buenos Aires, la juzgo tan eterna como el agua y el aire”. Y Piazzolla, que transmitió como ninguno esa angustia ciudadana tan propia del porteño fue también incomparable en plasmar el desarraigo. Ese mismo desarraigo que formó parte de su vida de trotamundos con bandoneón a cuestas, el mismo de un director como Condemi que desde aquí mira nostálgico a Buenos Aires y el mismo de tantos habitantes en un cruce de caminos llamado Miami para los que María señalará un encuentro con sus raíces y su destino

8403677228_401ef14245_c

Catalina Cuervo – foto Philip Groshong

Tango-María de Buenos Aires

21 al 24 de marzo en The Stage, 170 NE 38th Street

Design-District Miami.

Información

http://tickets.fgo.org/Tickets/EventDetails.aspx?id=1104

o  (800) 741-1010 

About these ads