Dos para una sola Iphigénie en Amsterdam

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Brillante idea de los directores Pierre Audi y Marc Minkowski la de reunir en una sola representación las dos Ifigenias de Glück separándolas apenas por un entreacto, así como su posterior edición en DVD – la primera de Iphigenie en Aulide –  que permite seguir cómodamente la historia. 

Dos óperas que se complementan pese a estar compuestas desde enfoques diferentes. “Un antes y un después” donde una refuerza a la otra, máxime cuando el débil final de la primera se convierte en conclusión de acto para dar lugar a la mas conocida Iphigenie en Tauride. En la inmediata sucesión se ve claro el camino de la reforma del compositor, simiente hacia el Idomeneo mozartiano y en última instancia al Berlioz de Les Troyens, que en dos partes parecería hermanarse con esta inusual reunión de las “dos” Ifigenias. Si es una lástima que no se representen más a menudo, quizás esta edición despierte el apetito por más Gluck.

El equipo Audi-Mikowski acude a una solución escénica que la redondea aún mas. Dispone a los músicos atrás del escenario y al coro atrás de los instrumentistas mientras los cantantes quedan en un círculo a la manera del teatro clásico griego. Sólo dos escalinatas-cadalsos metálicas enmarcan la acción atemporal situada en un país paramilitar pronto a desangrarse en una guerra interminable. Todo en Glück es lineal y así lo entiende Audi que  hace de la mesura y la contención los vectores de su trabajo, obteniendo sin esfuerzo ese balance vital al compositor. 

El tratamiento de Minkowski responde preciso a los claroscuros de Audi, con la ferocidad de las cuerdas – por momentos, ásperas y brutales – tornándose bruscamente en sutiles pianísimos. Es un trabajo de contrastes muy marcados, no tan delicado como sus predecesores Christie o Gardiner, pero que se complementa con el parco escenario de Michael Simon y el vestuario de Anna Eiermann. Minkowski y sus Musiciens du Louvre-Grenoble se integran al drama enfatizándolo gracias a sus instrumentos originales y al medio tono más grave que facilita a los cantantes la declamación en los recitativos y arias.

En el renglón vocal no hay exageraciones ni amaneramientos que lamentar sino un equipo bien consciente, ceñido al estilo, escuchándose entre sí, amalgamados, dispuestos a una expresividad majestuosa y también distante. Veronique Gens se ha especializado en este repertorio y lo demuestra con una tierna Ifigenia – en Aulide – en perfecta sintonía con la ejemplar Anne Sofie von Otter que regresa a Clitemnestra después de su grabación con Gardiner hace dos décadas. Esta Clitemnestra es una madre petrificada ante el destino y la guerra. La interacción madre-hija es uno de los hitos de la versión. El Agammenon de Nicolas Testé las equipara seguido por el Aquiles de Fréderic Antoun.

Quince años han pasado en la historia – y cinco en la vida de Glück – y le toca a la soprano Mireille Delunsch interpretar a la segunda Ifigenia – en Tauride – cumpliendo con pureza vocal y expresiva aunque sin la cualidad extra de Gens. El enfoque de Delunsch responde a Minkowski, no es la opulenta mezzo o soprano falcon acostumbrada, léase Crespin, Urmana, Graham, Goerke o Vaness capaces de evocar un grandeur que no posee, algo que por otra parte no se le pide. Jean Francois Lapointe es un excelente Orestes al igual que Yann Beuron como su compañero Pyllade. Laurent Alvaro es un Thoas efectivo como fue Arcas en la primera ópera. Sólo la diosa Diana aparece como hilo conductor y cantado por la misma soprano,  Salomé Haller. El  coro del teatro hace las veces de auténtico coro griego.

Así se aprecia bien el devenir y resolución del mito, con una Ifigenia a punto de ser sacrificada que luego repite el destino con su hermano. Respetuosa del marco clásico, está contada desde un lugar elemental y austero, posible único reparo para un sector del público que espera por mayor suntuosidad musical y escénica. El pilar de la versión es la complementación entre escenario y orquesta, en el minucioso trabajo de ensemble que unifica y muestra un Glück severo, complejo, memorable.

Recomendado, incluye un buen documental “backstage” pero lamentablemente sin subtítulos en español sino en inglés, alemán, francés, holandés y coreano.

* GLUCK, IPHIGENIE EN AULIDE-IPHIGENIE EN TAURIDE, OPUS ARTE OA 1099 D

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