Nadine Sierra conquista su lugar

A fines de la temporada 2010-11 una joven soprano floridana cautivaba a sus vecinos de Miami con un debut que no debía ni podía pasar inadvertido. La bella Nadine Sierra no tardó en conquistar importantes escenarios internacionales, de Paris a Milán, de Berlin al MET. En tanto, ganaba las audiciones del Metropolitan y los codiciados premios Richard Tucker (2017) y Beverly Sills (2018). Hoy, esta naciente estrella debuta con su primer álbum discografico para DG. Enhorabuena.

A los 29 años, Sierra representa a la soprano lírica esencialmente americana y al crisol de razas emblemático de la nación, de extracción latina como sus colegas compatriotas Isabel Leonard o Aylin Pérez, su madre es portuguesa y su abuelo italo-portorriqueño. Y esa diversidad e inclusión le proporciona el vehículo ideal -y nunca tan vigente- para este auspicioso debut discográfico como solista. Acierta. Otra vez Sierra tiene la fortuna de hallarse en el lugar indicado y en el momento justo. En vez de un enésimo muestrario de rutina para su cuerda tiene el buen tino de presentar una exploración del legado del continente americano que mejor se avienen a sus medios. Afortunadamente no se tiene el previsible desfile de “inas” y “ettas” sino un abanico que va desde el aporte del exilado Igor Stravinsky a los sudamericanos Heitor Villalobos y Osvaldo Golijov haciendo de Leonard Bernstein y Stephen Foster el núcleo de su entrega. La combinación funciona, Sierra  cumple su propósito y además, emerge victoriosa del compromiso.

Dueña de una voz brillante dotada de riquísimo esmalte en toda su extensión, con graves tan firmes como agudos, excelente dicción en inglés, portugués y castellano, suma una natural dulzura que redondea un atractivo difícil de resistir. Si el metal en su instrumento podría en instancias resultar abrasivo y en el futuro quizás deba mantener el vibrato a raya, es evidente que su timbre distintivo está mas cerca de Barbara Hendricks que de Barbara Bonney, por nombrar dos ilustres compatriotas de su cuerda, teniendo mas cuerpo y proyección que las nombradas.

Estas condiciones se confirman con la espléndida lectura de Jeannie with the light brown hair trae indefectiblemente memorias de Beverly Sills (y cierta desilusión por no haber incluido la Canción del Sauce de la Balada de Baby Doe en el programa) así como la bucólica pero inquietante evocación de Emily Dickinson en Will there really be a morning? de Ricky Ian Gordon, de clara raíz bernsteniana corroborada en Stars del ciclo Only Heaven del mismo compositor. El capítulo Bernstein, en exacta sintonía con su centenario, trae el vibrante homenaje a la poeta y activista portorriqueña Julia de Burgos del ciclo Songfest, una estratosférica pero sin desbordes innecesarios Glitter and be gay, un Somewhere tan sentido y emocionante como Take care of this house, de lacerante intensidad. Esa misma intensidad es la que deja su impronta en la cantilena de la Quinta Bachiana de Villalobos, con ganadora espontaneidad y lirismo, distanciándose del recuerdo de una Bidu Sayao, Renée Fleming o Kathleen Battle, con personales enfoques de las joyitas de A Floresta do Amazonas, es decir la Canción de amor y la inolvidable Melodia Sentimental compuesta para el film Green Mansions de 1958, último trabajo del músico carioca popularizada por intérpretes tan diversos como las mencionadas sopranos o gigantes de la música popular brasileña como Ney Mattogrosso, Djavan y Maria Bethania. Asimismo se atreve con el intocable territorio de su musa creadora Dawn Upshaw, léase Lua Descolorida de Golijov, aportando el arrobamiento justo. Quedan dos arias de ópera, impecables versiones del aria de Maria de The cows of Apollo de Christopher Theofanidis y No word from Tom de La carrera del libertino de Stravinsky.

La atenta dirección de Robert Spano a cargo de la Royal Philharmonic Orchestra brinda un marco excelente para este primer trabajo que cumple plenamente con su intención, la de aunar y afirmar con sentimiento y calidad la convicción del lugar que cada uno merece por el solo hecho de haber nacido humano. Por lo pronto, el suyo ya está garantizado con esta deliciosa carta de presentación de una artista destinada a crecer y brindar frutos aún mejores.

*THERE IS A PLACE FOR US, SIERRA, SPANO, DG B0028836-02

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