La bella Elina aborda un cancionero favorito

 

No se discute que Elina Garanca es dueña de una de las voces de mezzosoprano mas aterciopeladas y bellas de la actualidad, además de ser una mujer espléndida sus dotes de actriz no le van en zaga. Si en algunos personajes pueda resultar algo distante, es una de las artistas mas completas del día destacándose en repertorio lírico-sinfónico francés e italiano principalmente como Carmen, Marguerite, Dalila, Eboli y otras heroínas clásicas y del belcanto romántico. Pero si algo ha llamado la atención es la curiosa afinidad de la mezzo letona con el repertorio español, en especial con el mal llamado género “chico” – zarzuela – que se ha convertido en obligado y justificado bis en todos sus recitales. Afirmar que Garanca no empalidece frente a los grandes nombres de la península ibérica es el mejor cumplido.

Como preludio a su gira latinoamericana brinda un abanico multicolor con su cancionero latino favorito incluyendo zarzuela y un célebre del noruego Grieg (Te amo, en catalán, que fuera piece de resistence de la inolvidable Victoria de los Angeles) acompañada por su marido, el director Karel Mark Chichon a cargo de su orquesta, la Filarmónica de Gran Canaria que exhibe probada eficacia. Hasta aquí Sol y vida, título del compacto en cuestión conforma un emprendimiento prometedor.

Es bien sabido que toda aventura de un cantante lírico en el campo popular está sembrada de escollos y trampas invisibles. No es tan fácil como parece, hay una temida línea fina que muy pocos elegidos logran cruzar. Otrora grandes nombres de la lírica incursionaban en ese repertorio sin tratar de sonar “populares” sino con todo el poderío vocal que les otorgaba el entrenamiento clásico y es en esa modalidad, siguiendo a contemporáneos como Netrebko o Kaufmann, que Garanca navega por baladas, samba, canzonettas, tango y zarzuela. De ahi que los Tosti, de Curtis y Cardillo resulten incursiones tanto mas gratificantes que el previsible Granada o un Brazil “for-export”.

Curiosamente, en el homogeneizado ámbito del estudio su correctísima, meritoria pronunciación en español emerge menos espontánea y efectiva que en recital. Sobresale en Lela de Rosendo Mato Hermida (en gallego) pero no acierta con el acento argentino para El dia que me quieras y Yo soy Maria (de la “operita” Maria de Buenos Aires de Astor Piazzolla) asimismo suena en exceso castiza para Gracias a la vida de la chilena Violeta Parra. Desde ya, no hay reglas sobre qué acento utilizar en estos casos pero cae de maduro que es preferible el del país de la composición original. Es en las selecciones mas intimistas – por ejemplo, La llorona bien acompañada por la guitarra de José María Gallardo del Rey  – donde se aprecia la intención y exquisitez vocal de Garanca que en otras tiende a quedar sumergida por arreglos un tanto pomposos e intrascendentes que quitan el matiz telúrico apropiado. En este sentido, un disco mucho mas simple como el modélico Quiereme mucho del peruano Juan Diego Florez amén de la dicción perfecta del tenor hispanoparlante. 

En definitiva, un gran esfuerzo realizado con evidente amor y dedicación por el material al servicio de una voz lustrosa pero que ante cierta monotonía no acaba de convencer plenamente. Mucho, muchísimo mejor será apreciarla y festejarla en vivo cuando las cante como parte de los bises que despertarán sus presentaciones.

*SOL Y VIDA, GARANCA, CHICHON, DG 4836217

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