Una fantástica “Nave de locos” atraca en el Arsht Center
Los inconfundibles paisajes sonoros del gran William Kentridge regresan a Miami. Será un acontecimiento y un privilegio asistir a su flamante creación interdisciplinaria “The Great Yes, the Great No” cuyo estreno americano tendrá lugar durante Art Basel Miami en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center del 5 al 7 de diciembre de 2024.
Miami puede sentirse afortunada respecto al notable artista sudafricano, quien ya en 2018 presentó “More Sweetly Play the Dance” en el MDC Museum of Art and Design y en 2022 el espectáculo “The Head and The Load” que dejó fascinada a la audiencia del Arsht Center sentada junto a los protagonistas en el mismísimo escenario de la sala de conciertos.
Debe repetirse que Kentridge (Johannesburg, 1955) es uno de los máximos artistas visuales vivientes, sin contar con que su intervención en otras disciplinas artísticas otorgan a su quehacer aristas tan únicas como multifacéticas. Sensacional en el género lírico con puestas en escena de La Nariz de Shostakovich, Wozzeck y Lulu de Alban Berg, La flauta mágica de Mozart y el ciclo de canciones El viaje de invierno de Schubert, entre otras tantas realizaciones donde recurre a toda la gama del espectro creativo para desplegar su mundo alucinante.
Podría decirse que su obra semeja no tener principio ni fin; no empieza ni termina sino que está en constante evolución. En su proceso creativo ejecuta, borra, reescribe, reinventa hasta volver al comienzo para narrar en toda forma posible su tema central: la dominación del hombre por el hombre. En ese curiosísimo hacer y deshacer, en ese “tira y afloje” que ejercita con mágica destreza, el público es elemento activo, presencia, participante y distanciada a la vez. Por lo tanto, sus trabajos vendrían a ser obras “vivas”. Kentridge parte de una idea seminal que crecerá y se metaformoseará incontables veces, como en este The Great Yes, The Great No, suerte de ópera de cámara que se estrenó este año en el prestigioso Festival de Aix-en-Provence y, en parte comisionada por el Arsht Center, arriba a Miami para jerarquizar la semana Art Basel.
El enigmático título proviene de Che Fece … Il Gran Rifiuto (El que cometió la gran renuncia) del poeta alejandrino Constantino Kavafis (1863-1933) inspirado en Dante sobre la renuncia del papa Celestino V en La divina comedia. El poema proporciona pistas sobre el acertijo que propone Kentridge “A ciertas personas les llega un día en que deben decir el gran Sí o el gran No. Pronto aparece quien dentro lleva el Sí, y diciéndolo prosigue adelante en su honor y convicción. Quien dijo No, no se arrepiente. Si de nuevo le preguntaran, diría No otra vez. Pero ese No, para toda su vida lo avasalla.” Para Kentridge, como para Cavafis, llega un momento en la vida en que cada individuo debe posicionarse: ser uno mismo o doblegarse y seguir la corriente.
La cautivante propuesta está inspirada en el mítico barco de carga “Capitaine Paul-Lemerle” que en 1941 – plena Segunda Guerra Mundial- sale desde Marsella hacia Martinica con pasajeros huyendo de la Francia de Vichy y el nazismo. El capitán se llama, nada mas y nada menos que “Caronte” , el barquero mitológico que cruza las almas de los difuntos de una costa a otra. Este no sólo transporta vivos a través del Atlántico, sino que es capaz de conjurar a personajes históricos del pasado e incluso del futuro para entablar una reflexión sobre el cambio entre Europa y su pasado colonial.
A bordo viajan el surrealista André Breton, el antropólogo Claude Lévi-Strauss, el pintor cubano Wifredo Lam, el comunista Victor Serge y la escritora Anna Seghers al que se suman pasajeros imaginarios, incluidos Aimé y Suzanne Césaire, las hermanas Nardal, Léopold Sédar Senghor, Franz Fanon, Diego Rivera y Frida Kahlo, Trotsky y Stalin e incluso Joséphine Baker y Joséphine Bonaparte, que hacen un duo tan improbable como imaginario. Así Kentridge convoca una especie de arca alegórica a las migraciones forzadas del pasado y presente donde también hay elementos de El arca rusa de Sokurov y de La nave de los locos de Katherine Porter que filmara Stanley Kramer.
Por otra parte, es un enfoque personalísimo y reelaborado de la historia del periodista Varian Fry y el ERC (Emergency Rescue Committee) rescatando a miles y que fue contada por Julie Orringer en el libro The Flight Portfolio para servir de base a la serie Transatlantic (Netflix) y la documental 1941.Dernier bateau pour l’exil de Jerome Prieur asi como en Escape from Vichy : The Refugee Exodus to the French Caribbean de Eric T. Jennings y Capitaine de Adrien Bosc, entre otros. Una epopeya que da para mucho y en la que el imaginario fantástico de Kentridge tiene tanto para decir.
En este cóctel fantástico de charleston, burlesque y música africana, con una orquestita en escena y un coro de siete mujeres interpretando canciones de Nhlanhla Mahlangu y pasajes hablados -textos en inglés, francés, zulu, tswana y siswati – a cargo del dramaturgo Mwenya Kabwe se revive la legendaria travesia.
En sus manos, la nave se convierte en una fantástica colección de pensadores, creadores y revolucionarios que combinan música coral sudafricana, danza, poesía y enfoques antirracionales del lenguaje y la imagen. Y desde ya, Kentridge se deleita dejando su impronta indeleble con dibujos animados, proyecciones, máscaras y objetos para explorar la relación entre el surrealismo y el movimiento anticolonial mientras sus pasajeros viajan del «Viejo Mundo» al «Nuevo Mundo”. Fábula, invención y realidad. Bienvenidos a bordo.
The Great Yes, The Great No Arsht Center’s Knight Concert Hall ,8 p.m. 5, 6 y 7 de diciembre. Tickets online arshtcenter.org o al Box Office at (305) 949-6722.
fotos del espectáculo de Monika Rittershaus, cortesía de AArsht Center





