Gerhaher tiene la respuesta a Schumann

Enhorabuena, es un pequeño milagro que en estos tiempos existan artistas como Christian Gerhaher y Gerold Huber capaces de conjurar tanto saber y sensibilidad, capaces de aunar musicalidad con interpretación, capaces de lanzarse a una aventura que no debería ser intrépida pero que hoy en vista de las circunstancias, lo es. El duo emprende la grabación de la integral de canciones de Robert Schumann que incluirá volver a visitar ciclos ya grabados por estos artistas como los dos Liederkreis y Dichterliebe hace mas de una década para RCA. Y la serie se inicia tomando el título de uno de los doce Lieder del Opus 35,  Frage (Pregunta), incógnita que permanecerá abierta hasta el final pero que en esta primera entrega se responde con pura excelencia.

Hace treinta años que barítono y pianista trabajan juntos, experiencia y camaredería devenida en virtud que se comprueba en cada canción donde muestran perfecta sintonía, alquimia envidiable, un compromiso y entusiasmo que contagia, que provoca dejar todo y escuchar el recital sin distracciones, libreto en mano, después de disfrutar las excelentes notas al programa firmadas por el cantante. De hecho, se siente estar en una sala de música privada con dos intérpretes de excepción, viviendo un privilegiado momento. El resultado es un disco que enseña y que quizás convoque nuevos admiradores al cancionero del compositor del mismo modo que lo hiciera el icónico Dietrich Fischer Dieskau hace ya mas de medio siglo.

La selección es fascinante, Gerhaher combina los clásicos menos frecuentados –  Kerner Lieder – con auténticas rarezas interpretadas con una intimidad y frescura impecables como las seis del Opus 107 que abren el programa. Ambos logran un mágico efecto, el de sigilosamente embarcarse – y embarcarnos – en una travesía desconocida a través de bosques, paisajes grandiosos y otros mas domésticos, a través de la naturaleza, amor, soledad, de un sentimiento que puede resumirse en el texto de la canción Qué te ha enfermado tanto “Los hombres me han herido mortalmente, la Naturaleza me permite recobrarme pero los humanos no me dan paz”.

Cada Lied revela un trabajo de orfebrería, los matices aplicados como pinceladas, la dicción de una naturalidad que permite unirse al discurso musical admirablemente. Se advierte una simplicidad asentada, nada suena carente de espontaneidad, sin artificios, y valga resaltar que se está frente a dos cantantes intelectuales que podrían caer en trampas de las que ilustres antecesores no lograron liberarse.

Son versiones equiparables al mejor Dietrich Fischer Dieskau, que compiten ferozmente y que en casos dejan atrás otras lecturas memorables. Gerhaher emerge airoso de Lieder tan arduos como los “Stirb, Lieb’ und Freud’” y “Stille Tränen”, Lieder que ponen a prueba todos los recursos de un gran cantante. Por otra parte “Stille Liebe” y “Alte Laute” son joyitas que destilan ternura y nostalgia estremecedoras.

La combinación de simplicidad y elocuencia es literalmente imbatible, se suma una toma sonora impecable y una espontaneidad que a veces elude al cantante en recitales y que en este caso brilla por su ausencia. Un álbum que satisface plenamente, que despierta el apetito por lo que vendrá, que se desliza disfrutando cada instante como en la última canción que significativamente lo cierra “Mein Wagen rollet langsam”.

Bravo por Gerhaher y Huber, en primera y última instancia, bravo por Schumann.

*SCHUMANN, FRAGE, GERHAHER, HUBER, SONY 19075889192

 

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