La “Bananalización” de ABMB

 

Infantil por donde se lo mire. No deberíamos, no debimos pero, claudicamos ante la falta de sentido común, todos somos culpables. Debimos ignorarlo pero no pudimos o no nos dejaron. Nos dejamos llevar por la corriente y entonces la frase de Greta Thunberg “Cómo se atreven?” resonó y aún resuena ominosa en las postrimerías de Art-Basel Miami Beach 2019, gracias a la instalación del brasileño Rubem Robierb flotando en la piscina del Shore Club que merece la portada del artículo y no la obviedad fotográfica que pobló los artículos artebaselianos de todos, los mejores y los peores, diarios del planeta. Paradojalmente la frase de la joven activista sueca retrata, redondea la literal “Bananalización” de la feria de arte mas grande del continente. La obra de Robierb se derritió en ocho horas, la otra se pudrió o fue literalmente devorada por un artista (supuestamente) famélico.

 

Amadeo Lorenzato

No merece ilustración ni mención el perpetrador y sus literales secuaces, en cambio si es obligación al menos comentar que una banana pegada con cinta adhesiva a una pared sea el hecho artístico mas famoso y a la postre mas significativo de la feria que refleja el estado de decadencia al que se ha llegado. Quienes argumenten que es publicidad tienen toda la razón, no advierten que es pésima publicidad para el mundo del arte y los artistas que se desloman trabajando dia a dia honesta y concientemente.

Ni pose, bravuconada, chiste y mucho menos novedad sino añoso y pálido deja-vu de hace décadas cuando otro italiano -Manzoni- enlató sus excrementos; al menos los dejó herméticamente cerrados pero aqui ni esa gracia hubo puesto que se pudrió al rato. Que otros argumenten “cada uno puede tirar su dinero como quiere” implica justificar la inmoralidad aunque el mundo del arte y menos una feria supermercado de lujo tiene por que ocuparse de ningún tipo de justicia y moralidad, ni está en la propuesta.

 

Amedeo Modigliani en Hammer

 

Lo cierto es que la funesta banana generó un inaudito tsunami publicitario que acabó por sacarle lugar a tantos artistas que merecían nombrarse y ocupar primeras planas y que desgraciadamente en muchos casos pasaron inadvertidos. Menos desapercibido – o habilmente ocultado – fue cierto cansancio manifestado por parte de los asistentes ante una oferta que tiende a repetirse año tras año mas allá de las decenas de artículos de alabanza bordeando el “infomercial” turístico.

No puede negarse que con casi trescientas galerias internacionales participantes y 81,000 visitantes, Art Basel continúa siendo la feria motivadora que actúa como sol brillando alrededor del cual orbitan satélites de diferente tamaño e importancia. Si Art Miami y Miami Design se apuntan tantos queda clara que a algunas ya no vale la pena ni acercarse y poco a poco van quedando fuera de juego. Tampoco puede negarse que es una semana vital para la economía de Miami, ciudad que este año gozó de un tiempo espléndido, otro atractivo para los visitantes del norte y carta blanca para fiestas, delirios y excentricidades que saturan el ambiente.

En la feria central, otra vez fascinaron las joyitas engarzadas en los kabinetts, vale mencionar a Lee Bontecou (Marc Selwyn Fine Art) y Amadeo Lorenzato (Bergamin & Gomide) asi como las piezas de museo (Modigliani, Fontana, Chagall, Magritte, Tapies, Avery, Twombly, de las galerias clásicas. En este renglón, léase Thomas, Maryanne Martin, Thomas Schulte -sensacional Idris Khan – Landau, Lelong con Zilia Sanchez sin olvidar los miamenses  Hernan Bas en Fred Snitzer y Tomm El-Saieh en Central Fine. 

ArtBasel sigue proponiendo un safari artistico este año con una flamante adición, Meridians en el  segundo piso con 34 inmensas instalaciones enfocadas en la región dignas de visitar – Alexis Smith, Samuel Levi Jones con Talk to me  y el impecable collage de Wu Chi-Tsung entre otras- pese a la alfombra del salón de baile del Convention Center que conspiró a deslucirlas en mas de un caso, se salvó Cocktail Part de Tom Friedman totalmente integrada.

Kehinde Wiley, Sleep, 2008. Oil on canvas, 335.3 x 762cm, © Kehinde Wiley.

 

Mas allá del Supermercado Basel & Hermanas, amerita destacar el impacto a nivel local que este año se amplió con la inauguración de El Espacio 23 de Jorge Pérez y el ahora Museo Rubbell ambos en Allapatah, barrio donde parecen converger todas las miradas. Este último es un edificio funcional con buenas salas de exhibición alejado del concepto arquitecto estrella, hogar para lo genial y el disparate que abriga la colección, con piezas estrella como la de Kehinde Wiley y Sterling Ruby e instalaciones de Yayoi Kusama, estos dos últimos también presentes en el ICA inaugurado hace dos temporadas al lado de la Colección de la Cruz

Vale mencionar las ciudades de Carlos Estevez expuestas en el Lowe Art Museum, la coqueta muestra blanco-negro de Louise Nevelson-Pablo Atchugarry en su fundación y muy especialmente la extraordinaria retrospectiva Elemental de Teresita Fernandez en el PAMM que añadieron lustre singular a la propuesta de la Semana del Arte en Miami a la que se sumaron galerías y museos locales como el Bass, Frost Art Museum, Margulies Collection, Wolfsonian y Where the Oceans Meet en el resurgente MOAD.

En definitiva, muestras que apuntan al desarrollo de una ciudad que necesita crecer culturalmente “ASAP”, aunque sea a la fuerza; muestras que se bastan por si solas y que tampoco necesitaron de la infantil “bananalización” del asunto con su infinidad de memes (algunos definitvamente ingeniosos), teorías insostenibles e intelectualizaciones bananeras y público alineado como si se tratara de Las meninas o La Gioconda, y que en última instancia, no necesitaba ni necesitó nadie.

A madurar entonces pero… no tanto, porque nadie quiere acabar como la fruta: pudriéndose.

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