Yuri Bashmet + Evgeny Kissin, sutil duelo de titanes

Bashmet & Kissin - Adrienne Arsht Center - foto Rodrigo Gaya

Dos auténticos gigantes actuaron en el Knight  Concert Hall del Adrienne Arsht Center de Miami: Yuri Bashmet y Evgeny Kissin en una de las tres presentaciones que como insólito dúo ofrecieron en Estados Unidos; Chicago y Carnegie Hall fueron las otras.

Una velada musical de características únicas donde pudo apreciarse dos fuertes personalidades artísticas complementándose en un programa Schubert, Brahms y Shostakovich, en el que la esencia y estilo interpretativo inequívocamente ruso prevalecieron como sello común.  Demasiados asientos vacíos -quizás por la Semana Santa o simple falta de información- e inoportunos aplausos entre movimientos fueron la única mácula en este concierto, uno de los más relevantes – sino el más – de la temporada que concluye.

Gracias al sonido de la viola, la bellísima Sonata para Arpeggione (*) de Schubert exhibió un enfoque más ligero, con visos mozartianos, renovada y diferente de la popular encarnación para violonchelo. Fue un espléndido torneo entre el sonido terso y etéreo de Bahsmet – por momentos algo débil  en la inmensidad de la sala – y la elegancia y lirismo de Kissin, si básicamente acompañante, uno de lujo que brilló en todo momento, regalando un timbre de redondez y vuelo poético memorables, para completar la más encantadora evocación Biedermeier no exenta del requerido trasfondo trágico.

En la Sonata 2 Op. 120 para viola – en principio compuesta para clarinete – de Brahms fueron mas apasionados y extrovertidos. En la personalísima lectura de Bashmet hubo instantes en los que se demoró hasta por poco detener el discurso musical. Contrastó la recia parquedad tonal del violista con el grandioso sonido de Kissin, de corte heroico y raigambre brahmsiana.

La segunda parte estuvo dedicada a una obra compuesta para viola, la monumental Sonata Op. 147 de Shostakovich, su obra última estrenada después de su muerte en 1975. De una austeridad estremecedora, es un testamento musical que resume el mosaico de su existencia, sin renegar del cáustico comentario humorístico siempre presente. Fue un sutil duelo de titanes á la Rusa, donde plasmaron furia, resignación, desasosiego  y ternura al mismo tiempo, desde la mas hermética introspección.

Con un sonido pleno y lacerante, la intervención de Bashmet recordó que no sólo es el máximo paladín de la viola de nuestros días sino también un artista único. Tuvo Bashmet un perfecto pendant en Kissin quien en los compases últimos, cuando Shostakovich hace referencia a la Sonata Claro de luna, fue bálsamo y emisario de muerte en el simple esbozo de la más espectral marcha fúnebre. Un final que con tácitos acentos al El viaje de invierno, retrotrajo a Schubert y al inicio de la velada.

Acorde al tributo a Shostakovich que concluyó el concierto no hubo lugar a los ansiados bises que todos esperaban. Dos artistas completos que supieron complementarse y asimismo brillar por si solos para un concierto tan soberbio como ejemplar☼

Sebastian Spreng©

(*) Arpeggione, es un instrumento extinguido, cruza híbrida de guitarra y viola da gamba inventada en 1823 por el vienés Johann G. Stauffer.

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