Jonathan Michie, un Americano en Leipzig

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Jonathan Michie como Papageno, fgo 2013 – foto Gaston de Cardenas

Si en esta oportunidad, Helen Donath (*) y Jonathan Michie no cantarán juntos, definitivamente comparten más de una curiosa coincidencia. No sólo son cantantes de ópera norteamericanos – el barítono muestra un promisorio ascenso y la soprano está de vuelta de una trayectoria ejemplar – sino que ambos se fueron a Alemania donde sus carreras remontaron vuelo con Mozart como núcleo de sus repertorios. Por si esto fuera poco, el fin de semana del 26 y 27 de enero, él debutará como Papageno en La flauta mágica (FGO) y ella brindará un recital especialísimo.  

En entrevistas separadas(*), hablaron sobre la pasión que los consume: el canto.

 

 

Hace veintiocho años nació en Rochester NY donde creció y se graduó en Eastman School of Music. Después de ganar varios premios y haber participado en los programas de perfeccionamiento Merola de San Francisco, el de aprendices de la Opera de Santa Fe  y de Florida Grand Opera Young Artist Program se marchó junto a Marian, su flamante esposa cubanoamericana, a cantar en la Opera de Leipzig, cuna de Richard Wagner en plena Sajonia y sede del Gewandhaus. De regreso por dos meses, cantará su primer Papageno americano con Florida Grand Opera pero antes conversó sobre su vida y “experiencia alemana”.

¿Es tu primer Papageno?

De hecho, el segundo; es el primero en América. En este primer papel importante con FGO siento que el gran desafío está en el diálogo y el incesante desplazamiento en escena. Somos un elenco joven que mirará a Mozart desde los ojos de un niño en la década del cincuenta en América. No es la típica Flauta Mágica pero es una propuesta balanceada que no se pasa “al otro lado”.

¿Algún modelo en especial, Dietrich Fischer Dieskau o Hermann Prey?

Para la autenticidad y fidelidad al texto escojo a FD pero Prey nutre desde otro lugar. Ambos se pueden usar y combinar como modelos ejemplares.

¿Cómo fue cantar tu primer Papageno en alemán y en Alemania?

Digamos que fue un curso acelerado en terror. Llegué con nociones básicas y fue muy estresante, pero también la mejor manera de aprender. Aterrorizado de cantar en alemán para una audiencia germánica, sería como ir a cantar un tango a Argentina. Pero el público alemán aprecia tanto el esfuerzo y la intención que me sentí muy respaldado.

¿Y la adaptación al sistema de repertorio de los teatros germánicos?

Llegó en el momento justo. Tanto que aprender y en tan poco tiempo: Zauberflöte, Bohème, Barbiere, Ariadne y Mahagonny. Es tal la exigencia y el ritmo que tuve que arreglármelas para sobrevivir y funcionar en ese medio. Hay que estar siempre listo. El examen final es salir a escena pero, debo decir, no hubiera podido hacerlo sin el excelente entrenamiento que recibí en Estados Unidos.

¿Cómo diferencias los programas Merola, Santa Fe y FGO Young Artist?

FGO fue donde tuve mas oportunidades en abordar papeles secundarios como Masetto, Mercuccio or Ping. Una suerte de “grad school”. Merola es más una escuela bajo la tutela de la San Francisco Opera y Santa Fe, un intensísimo programa de verano donde además tuve la oportunidad de reemplazar a un colega y trabajar con grandes, fue en Albert Herring, un sueño! La maravilla de Santa Fe es la atmósfera de trabajo intensa pero relajada, donde todos reciben el mismo trato, un lugar donde uno se siente parte de una democrática familia.

¿Por qué Alemania?

Aún hoy, todo cantante americano sueña con ese tipo de entrenamiento tan intenso. Había participado en un concierto en Eslovenia y después tenía un tiempo libre, me presenté a la audición y gané. Tuve muchísima suerte. La Opera de Leipzig me contrató inmediatamente.  Y allí estoy, donde me encanta que la ópera no esté en un pedestal, se la siente mas integrada a la cultura cotidiana, diriamos, familiar, en otras palabras, les pertenece. Y la orquesta del Gewandhaus toca en el foso de la ópera, un lujo!.

¿Satisfecho con la evolución de tu voz?

Como barítono joven trato de mantenerme dentro de una dieta Mozart y tampoco cantar demasiado. Tengo al menos seis años más para madurar y tener cuidado de no “quemarme”, conocemos demasiados casos tristísimos. En lo que a mi respecta, gran desafío es filtrar los consejos, seguir la intuición e ir con pie de plomo, proyectando una carrera de treinta o cuarenta años, ya habrá tiempo para soñados Billy Budd o Don Giovanni.

¿Tus modelos?

Fischer Dieskau, Prey, Souzay, Bastianini, Siepi y Thomas Allen. Este verano conocí a uno de mis modelos, Thomas Hampson. Cuando estaba en la escuela me regalaron un CD de Hampson cantando Mahler. Fue el principio de todo. No sabía quien era Mahler ni Hampson y alli estaba fascinado escuchándolo sin parar. Tener una clase magistral con mi idolo fue una experiencia fantástica.

¿Como joven cantante, alguna sugerencia para atraer público al género lírico?

Esa es la pregunta del millón, verdad?. Cuando íbamos a centros comunitarios y escuelas como parte del programa educativo de la FGO tuve experiencias notables. Por ejemplo, en el centro de detención juvenil, cantando a presos que probablemente en su vida habían escuchado ópera. Al final de la sesión, el interés era colosal y las preguntas provocadoras y sorprendentes. Desde ya, no pretendo que en media hora se cambie una vida pero el poder de la música va mas allá y si la intención del artista es genuina y responsable, la gente responde mas allá de los condicionamientos culturales y circunstancias de vida.

Siento que hoy se trata de adornar la música con elementos innecesarios y extra musicales, con trampas y excesos para hacer la ópera mas apetecible o en  última instancia, digerible. Y no es así. Si bien estoy por modernizar al máximo, me opongo cuando se perjudica el material. Es fundamental acercar a la gente al teatro de ópera, es un viaje sin retorno pero sin cruzar esa línea de buen gusto y respeto. Todos y cada uno necesitan una obra, un aria, algo que les abra la puerta. En síntesis, todos necesitan ese CD de Hampson-Mahler que obró la magia en mi!

¿Qué falta en el canto hoy dia?

Total confianza en la voz. Viendo los Grammy, viendo a Adele, se ve un retorno a la diva esencial del pop: micrófono y voz. Ninguna añadidura, sólo ella, alma, voz y texto. Y me impactó. No importa el género, lo que importa es no apartarse de esa esencia, eso aplica y vale para todos.

(*) reportaje a Helen Donath.

*Jonathan Michie es  Papageno en La Flauta Mágica con FGO – 26 de enero al 23 de febrero. 

información http://tickets.fgo.org/Tickets/EventDetails.aspx?id=962 (800) 741-1010

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Jonathan Michie (Papageno) y Lisette Oropesa (Pamina) – foto Gaston de Cardenas

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