Onírica Sandrine Piau

No, no es Amélie sino Sandrine Piau que desde la portada sonríe enigmática como el personaje de Audrey Tautou  invitando a compartir sueños y el consiguiente Après un rêve, título de un recital de exquisita factura donde juega con placeres y pesadillas, despertares y fabulaciones de infancia y adolescencia en un programa que continúa alejándola de su especialidad (el barroco y la música antigua) para explorar nuevos senderos.

El clima onírico e íntimo, la ternura y melancolía que la soprano francesa logra con la diafanidad de su timbre y un instrumento acerado y luminoso se complementa con el proverbial acompañamiento de Susan Manoff.

Sorprende y deleita su sonoridad virginal en los tres Lieder de Richard Strauss que abren el programa, la misma limpidez da lustre (y una inquietante, rara modernidad) al grupo Mendelssohn y si bien resta cierta sentimentalidad al Fauré, cuando coquetea con la monotonía acuden al rescate las melodías de Francis Poulenc y los arreglos de canciones folklóricas Benjamin Britten. Podría pedirse mayor expresión y calor en Chausson y Fauré, pero el rigor del enfoque al que adhieren soprano (en los ataques, en el registro grave y en la virtual ausencia de vibrato se evidencia su tipo de entrenamiento vocal) y pianista no admite excesos ni concesiones.

Completa el programa Galgenlieder (Canciones del cadalso) de Vincent Bouchot (nacido en 1966) sobre textos del poeta simbolista Christian Morgenstern (1871-1914). Son poemas del más macabro humor que el compositor disfraza de canciones de cuna y aclara, en el texto adjunto, que sólo apelan al niño que llevamos dentro. En consecuencia, el breve ciclo refleja y completa fielmente la dualidad e ironía de la singular propuesta interpretativa del equipo Piau-Manoff. Como es costumbre, excelente presentación y toma sonora del sello Naïve.

Sebastian Spreng©

*Après un rêve, Naïve V 5250

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