Soberbia Sarah Connolly

En absoluta plenitud, la voz y estampa de Sarah Connolly se ocupan de desmentir sus 48 años, detalle que sólo podría ser sugerido por su sazonada madurez interpretativa. La notable mezzosoprano inglesa – destacadísima Giulio Cesare, Sesto, Xerxes, Compositor, Phédre, Orfeo y Dido, entre otros – ha recorrido un largo camino hasta alcanzar el merecido reconocimiento que goza en la actualidad. Si sus exploraciones en jazz enriquecen el repertorio clásico-barroco donde es hoy referencia obligada, sus incursiones como Liederista, especialmente en Beethoven, Schumann y Mahler, conllevan el mismo alto nivel que las del repertorio de las islas británicas donde su Elgar y Britten son testimonio irrefutable.

Para reconfirmarlo, su última entrega dedicada a canciones británicas, tantas injustamente olvidadas, pone de manifiesto un instrumento de lustrosa impostación, una voz donde parecieran converger la luminosidad de Frederica von Stade y la autoridad de Janet Baker, sin dejar de apreciarse aquel filoso tinte inconfundible propiedad innata de las grandes contraltos británicas. La expresividad elegante y contenida, la dicción clara y la intención más noble agregan interés a éste recital tan valioso como diferente.

Impecable, Connolly aborda una veintena de canciones divididas en tres grupos, a saber, cuatro de los arreglos de canciones folklóricas por Benjamin Britten, canciones de las doradas décadas del  20 y 30, dos piezas de Michael Head (1900-1976) y un grupo de Sir Richard Rodney Bennett (*1936), recién publicado en 1995.

Sean las tres joyitas History of Thé Dansant (un tango y dos foxtrot) de Bennett al O Waly Waly  o el Corpus Christi Carol de Britten y la magistral King David de Herbert Howells, su inmersión en el repertorio evidencia una naturalidad que despierta el apetito por sumergirse en una literatura poco conocida fuera del área anglófila. Otras delicias son, por sólo mencionar dos, My true love hath my Heart de John Ireland, que titula el disco, y el clásico Sleep de Ivor Gurney.

Malcom Martineau es, como siempre y en el mejor sentido del término, un acompañante protagonista que enriquece una edición soberbia☼

* MY TRUE LOVE HAT MY HEART,CHANDOS, CHAN 10691

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