Chopin por sus intérpretes

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A propósito y en feliz coincidencia del Concurso Chopin que este año se celebra en Miami del 20 de febrero al 1 de marzo, un informativo DVD sobre el compositor firmado por el cineasta Angelo Bozzolini y que viene como anillo al dedo para reverdecer sus laureles ante aficionados y novatos (FRYDERYK CHOPIN, EUROARTS DVD 2058848)

Descubrir quien fue Chopin a través de sus intérpretes es un acierto de la propuesta de Bozzolini, quien además utiliza valioso material de archivo remontándose hasta una filmación y fotografia “parlante” de Chopin y luego George Sand, única pueril, innecesaria y francamente desafortunada idea de un documento ameno que tiene otros momentos de mejor e indudable valía. El mayor interés reside usar como vehículo y canal conductor los comentarios de grandes intérpretes, comentarios que van mas allá del banal “es música que nos transporta a otro mundo” sino que ahondan en el innegable y tantas veces tergiversado valor de su obra. Una que sigue ganando adeptos por el mérito propio de su honestidad y valor artístico, que ha sabido salir airosa por sobre sentimentalidades y edulcoramientos innecesarios e imponerse. Habiéndosele reprochado quedar circunscripto al campo pianístico sin incursionar en el sinfónico y otras disciplinas, su música “canta” como ninguna y su notable conexión con la melodía de Bellini – Charles Rosen ilustra al piano como le “robó” una frase de Norma para un Etude – y otros operistas así como la influencia de Bach evidenciada a menudo.  

Intima, apasionada y popular entre todas, la música del gran polaco que halló en París la otra mitad de su alma – según Rosen “nació en Polonia y compuso música alemana, francesa e italiana en París” – se escucha y se ve en filmaciones de la célebre competencia de Varsovia que fundada en 1927 se celebra quinquenalmente desde 1955 por algunos de sus ganadores y mas distinguidos participantes así como de otros colosos de la interpretación chopiniana – Maurizio Pollini, Arthur Rubinstein, Vladimir Horowitz, Claudio Arrau, Ivo Pogorelich, Arturo Benedetti-Michelangeli, Sviatoslav Richter, Mitsuko Uchida, etc – a los que se suma la opinión de poetas, críticos, musicólogos y el hijo de Alfred Cortot más una filmación del legendario discípulo de Emile Decombes, alumno del mismísimo Chopin.

Si para Krystian Zimerman “engloba todas las músicas”, para Martha Argerich “Es música difícil, es como un amor imposible porque nunca se sabe que va a suceder con él”, mientras que para Vladimir Ashkenazy “Se adelantó a su tiempo, no sólo armónica y melódicamente sino espiritualmente” y agrega “la conexión con el canto es tan honda que para frasear Chopin se debe aprender a respirar como los cantantes” y según Daniel Barenboim “Esa única fiereza defensiva de Chopin se advierte en el ritmo, columna vertebral no sólo en las Polonesas” y luego sobre el elusivo rubato acota “Liszt define al particular rubato de Chopin como imaginar un árbol inmóvil, el viento mueves sus hojas pero el árbol sigue inmóvil”.

El film recorre las circunstancias y lugares de su breve vida – “Mas que un hombre sano que se enferma, soy un hombre enfermo que sana de vez cuando” – combinación de espíritu francés y polaco (no en vano fue enterrado en Paris pero su corazón está en Varsovia), elegancia y temperamento, simplicidad y refinamiento, nostalgia y esperanza que incluye la memoria folkórica evocada en las mazurkas.

En síntesis, un aperitivo perfecto para degustar antes de la competencia nacional en el Dade County Auditorium que llevará a un ganador por Estados Unidos a Varsovia a la XVII International Chopin Piano Competition el próximo abril.

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Toda la información del concurso y eventos relaciones en http://www.chopin.org/competition.html

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