Wallis Giunta y su recital pecaminoso

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Anunciar un recital de estas características en Miami sonaba a misión kamikaze. Peor todavía, Los siete pecados capitales ocurrirían en la mas recoleta iglesia de Coral Gables, lo que no dejaba de añadir otro toque de cuidado. Sin embargo, el desafío propuesto por Wallis Giunta – en complicidad con el pianista Ken Noda – dejó sólo caras satisfechas absueltas de toda culpa y cargo… y pecado.

Los siete pecados capitales de la insignificante burguesía debidos a Bertolt Brecht y Kurt Weill incluyen la participación de un pequeño coro masculino y orquesta  (y ballet, ya eso es otra historia) pero la mezzosoprano canadiense supo liberarse y armó un programa original que puso a prueba su versatilidad e instinto teatral. 

A cada pecado, la mezzo de Ottawa agregó canciones con la temática respectiva y con la misma sátira de los capitales pergeñados por los artistas alemanes. Así desfilaron, por ejemplo, el Hotel de Poulenc, El Perezoso de Flanders & Swann, la Cruda Furia de Handel, Cuba dentro de un piano de Montsalvage y el clásico tango-habanera Youkali. Giunta interpretó con aplomo y sin las ñoñerías que tientan a otras paracaidistas del compositor,  se lució con buen español en Cuando pienso en el dueño de mis amores de Las hijas del Zebedeo, con el drama de Der Zwerg – joya absoluta del Schubert mas negro – y con intervenciones en inglés donde se la sintió aún mas cómoda: Cole Porter, Samuel Barber, Stephen Foster y un Imagine de John Lennon a capella que se insertó perfectamente en la trama hurdida por la intérprete.

Contó con el soporte invalorable de Ken Noda, un lujo para todo cantante, capaz de elevar el acompañamiento a un protagonismo que jamás molesta, siempre exacto. Vaya una felicitación a Friends of Chamber Music   por confiar al pianista su recital vocal del año en un ámbito donde se los condena a la más injusta extinción. Siempre hay público y quedó demostrado en esta ocasión. Por favor, que sean dos.

Curiosamente, si de cantantes canadienses se trata Miami no puede quejarse; ha sido engalanada a través de los años con recitales de Ben Heppner, Michael Schade, Isabel Bayrakdarian, sin contar con las apariciones con orquesta de la legendaria Maureen Forrester y la intrépida Barbara Hannigan, ahora Giunta se suma a la ilustre compañía.

Pelo rojo fuego como su traje y un aire de femme-fatale que contradice a la robusta mezzosoprano tradicional, la joven de 28 años graduada del Lindemann Program del Metropolitan neoyorquino se ganó a la fervorosa audiencia con su canto y presencia. El privilegio fue por partida doble ya que se asistió a la última función del recital con este formato: aparentemente los dueños de los derechos han vetado toda nueva presentación que no sea tal como estipuló Lotte Lenya, la musa y viuda de Weill fallecida en 1981. Una lástima porque difunde el mensaje del compositor con armas valederas además de construir un programa ameno y multifacético que amplía horizontes y beneficia al néofito. Su único pecado ha sido ser una pecadora original. Valió la pena.

Wallis Giunta y Ken Noda

Wallis Giunta y Ken Noda

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Recitales recomendados en mayo, los dos en el Gusman de UM:

FRIENDS OF CHAMBER MUSICEscher Quartet & Benjamin Grosvenor  – 6 de mayo

SUNDAYS AFTERNOON OF MUSIC: Isabel Leonard,mezzosoprano – 18 de mayo 

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