Mainly Mozart y otro acierto en el Biltmore

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El recital que reunió a la pianista Marina Radiushina con la violinista Jinjoo Cho deparó a la nutrida audiencia del XXII Mainly Mozart Festival en el Hotel Biltmore una tarde de música que superó toda expectativa. Aunque sea obvio, debe recalcarse que cuando tan buena música es servida por tan buenos músicos la satisfacción perdura mas allá del banquete y en el caso del presente festival esto se ha transformado en una feliz redundancia.

Egresada de Curtis y del Cleveland Institute, la joven violinista surcoreana ganadora del concurso de Indianápolis 2014 señaló un auspicioso debut armada del Stradivarius Gingold de 1683 de poderosa sonoridad. Su acompañante fue Radiushina, directora artística del festival y uno de los lujos del panorama artístico del sur de la Florida. Ambas lograron un equilibro notable donde Radiushina brilló sin opacar la eximia labor de Cho, manteniéndose en ejemplar lugar de acuerdo a cada obra del programa.

Y fue un programa rico para todos los gustos cuyo momento mas virtuoso – la endiablada Fantasia de Carmen de Waxman – fue igualado por una memorable Sonata en mi bemol mayor de Richard Strauss. Compuesta a los 23, en medio del romance con quien pronto sería su esposa (Paulina de Ahna), es  curiosamente su última obra de cámara para violín y piano. De ardua ejecución preanuncia el opulento universo vocal del compositor cuando no lo épico de sus poemas tonales, ecos de las canciones del Opus 56 se advierten en varias instancias cuando el violín parece transformarse en voz humana, inconfundiblemente femenina, mientras el piano crea la atmósfera propicia. En el tierno lirismo del segundo movimiento, ambas intérpretes concitaron el momento más mágico de la tarde. La Sonata K.304 de Mozart ya había demostrado que la dupla compartía enfoques, brindando una ejecución clarísima y vigorosa.

En la segunda mitad, las Cuatro Piezas Románticas de Dvorak reconfirmaron el vuelo poético y afinidad entre las instrumentistas. Miniaturas contemporáneas al Strauss, su naturaleza elegíaca ostentan un romanticismo exacerbado aunque sereno y si bien no presentan dificultades como la sonata previa (son una adaptación para un violinista amateur de sus Bagatelas), su sencillez y belleza pura sirvieron de puente hacia el exhuberante final. Aquí Cho jugó la fantasía sobre la ópera de Bizet con maestría irreprochable mientras Radiushina se encargó de convertir el piano en orquesta. Un gran final para una tarde tan reconfortante como provechosa.

Ultimos dos conciertos del Mainly Mozart Festival XXII

14 de junio – Bergonzi String Quartet – Serenata Italiana – Biltmore

21 de junio – “Gran Final” – Arsht Center: La divina comedia de Dante

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