Sabine & Alexandre, formidable “chanson d’amour”



Basta un minuto de audición para quedar literalmente hechizados con Chanson d’amour, el flamante compacto de Sabine Devieilhe y Alexandre Tharaud, eximios soprano y pianista franceses que al unirse aportan al catálogo clásico el que seguramente será uno de los discos del año en la categoría vocal, uno donde el interés jamás decae sino que crece a través de una hora de música.

Encanto y abandono definen el secreto del éxito de este emprendimiento exquisito, dos condiciones fundamentales para enlazar un repertorio tan elusivo como sutil que sabe escapársele al intérprete mas avezado y que requiere de un raro “sexto sentido”. Se advierte una compenetración y consustanciación formidable entre la cantante normanda y el pianista parisino responsables de armar un programa que exhibe la melodía francesa en todo su esplendor. Si, espléndida como apropiado definición a la ejecución e interpretación de estas veintinueve joyitas que abarcan de 1870 a 1940, mas de medio siglo de canto donde la pasión deviene nostalgia.

Las Cinco melodías populares griegas de Ravel y las Ariettes oubliées de Debussy conforman el núcleo del programa, por un lado la fuerte raíz folklórica por otro la bucólica elegancia de los poemas de Paul Verlaine. De la sala de concierto al salón y de allí al café-concert en imperceptible transición, ambos cantan con sus respectivos instrumentos como en estado de gracia permitiendo que el cristal de la soprano y la limpidez del piano se fundan en absoluta armonía.

Apuntalando a Ravel y Debussy surge el genio de Fauré, padre espiritual de ambos hilvanados con cinco de sus mas célebres melodías: Notre amoir, Au bord de l’eau, Apres un reve, Les berceaux y Chanson d’amour que titula la edición. Completa la sagaz selección cuatro canciones de Poulenc para rematar un siglo XX sensual pero pícaro. Y entonces es imposible no remitirse a Régine Crespin en Fauré y Poulenc, con una voz en las antípodas Devieilhe, mas cercana a Denise Duval musa del compositor, logra equipararla en muchos aspectos, en la dicción clarísima (especialmente en el vertiginoso Fetes galantes) asi como en el cautivante desparpajo de la incomparable soprano marsellesa y sin dejar de invadir con la amargura de la ocupación alemana en “C” de Louis Aragon o la austera intimidad de Hotel.

Tanto las poco frecuentadas Sur l’herbe y Chanson francaise de Ravel como Apparition y Nuit d’ etoiles conjuran el paisaje ideal que concluye con la Ballade de la reine morte d’aimer y el delicioso vals Les chemins de l’amour donde, obviamente, evoca a la inmortal Yvonne Printemps (dicho sea de paso, un repertorio ligero ideal para Devieilhe)

El dominio estilístico de ambos artistas fogueados en las rigurosas lides del barroco se aprecia en el amplio espectro cromático y la minuciosidad en cada renglón, no hay un paso en falso. La joven soprano llamada a ocupar – de hecho, ya ocupa – el lugar dejado por Natalie Dessay, a quien tanto recuerda, entronca con la línea de estratosféricas sopranos liricas de coloratura francesas ejemplificada en el canario Mady Mesplé fallecida este 2020.

Hay en Devieilhe una flexibilidad y claridad que liman toda posible aspereza y acidez de timbre, ejemplar en la aproximación al material de esta  violonchelista devenida soprano explicando que si canta Mozart lo hace desde Bach, y si interpreta Rameau se remite a Ravel “porque el estilo francés, esta forma de poner música en el texto, también se encuentra en la música antigua como a finales del siglo XIX y XX “, conceptos que comparte con su pianista estrella.

En síntesis, un luminoso homenaje a la melodía a cargo de dos artistas jóvenes consumados para una entrega irresistible de la que ya se aguarda una segunda parte. Chapeau!

*CHANSON D’AMOUR, DEVIEILHE, THARAUD, ERATO, WARNER 190295 224271