Ludwig & Franz & DUO, el uno para el otro

 

La Viena de ayer y la Viena de hoy evocadas en la bella imagen de la portada, una fotografía actual que bien pudo haber sido tomada, con las licencias del caso, hace un siglo y medio. Viena eterna e imperial, otoñal, inamovible, atrapante bajo una pátina opalina igual al tiempo en que Beethoven y Schubert la habitaban, donde incluso fueron brevemente vecinos y donde hoy lo son en el cementerio donde se están enterrados. Frente a este espléndido trabajo de DUO,  la curiosa relación, distante y a la vez entrañable, entre ambos compositores queda en evidencia, firmemente establecida. Schubert veneró al genio de Bonn, pero no hay que olvidar que la admiración era mutua. Beethoven expresó en su lecho de muerte Schubert tiene mi alma, y Franz pidió ser enterrado junto a su ídolo, originalmente en el cementerio de Währing (hoy descansan en el Zentralfriedhof), lo que ocurriría tan sólo un año después, con sólo treinta y uno. Schubert sintió que su música no podía compararse con la del maestro y fue esa humildad la que lo hizo aún mas grande. De a pares, semejantes y diferentes a la vez, DUO tiene el buen tino de equipararlos en su lectura tan noble como tempestuosa.

Si el austríaco compuso como ningún otro para piano a cuatro manos, el alemán fue mas renuente pero transcribió su endemoniada Grosse Fuge, quien otro podría haberle hecho justicia de modo tan personal?. En el marco de ese mismo espíritu inquisitivo y desafiante, el duo integrado por Stephanie y Saar, (en su cuarto recital discográfico de transcripciones para cuatro manos) la interpretan y desgranan iluminando facetas insospechadas para luego enfrentarlo con el lirismo incomparable de la Fantasia D940 schubertiana. Asimismo, la transcripción de Hugo Ulrich y Robert Wittman de los primeros cinco movimientos del Cuarteto de cuerdas Op. 130 completan un tour-de-force donde, como en los recitales anteriores, la eximia pareja de pianistas (marido y mujer en la vida real) hacen gala de impecable balance sonoro y estilístico.

Es un álbum de una intensidad lacerante que testimonia la decantación expresiva de ambos genios en los últimos tramos de sus existencias donde entre notas, en los mínimos pero abismales silencios se percibe tácitamente la constante ausencia de amor en la que estuvieron sumidos. De ahí que la Fantasia schubertiana (con su equivalente fuga final ) llega como un alivio, evocativa, como un bucólico suspiro que pone fin a las turbulencias iniciales donde, vale destacar, el DUO se permite rescatar la anidada ternura del coloso.

Por lo catártico, es un programa de aristas peligrosas que DUO ha sabido plasmar con minuciosidad milimétrica incitando a continuas  dobles lecturas e interpretaciones y donde hasta el título Cavatine – el elegante Adagio, alma del Cuarteto Opus 130 – sugiere una invitación gentil e inocente cuando en realidad es arroyo que se convertirá en rio que conduce a la inexorable catarata sonora de la Gran Fuga.

Original y a cuatro “voces”, DUO encapsula una era proponiendo un juego de espejos casi borgiano; en el final el oyente comprende que está mirando a los dos compositores tanto como a los dos intérpretes y que en última instancia, se está mirando a si mismo.

*BEETHOVEN, SCHUBERT; CAVATINE; HO, AHUVIA, PIANOS, NEW FOCUS RECORDINGS, FCR274

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