Das Lied von der Erde, precioso tributo conmemorativo

“Con la mirada perdida, dirigiendo con el índice y con una sonrisa dibujada en sus labios pronunció dos veces ¡Mozartl! (“¡Mozarcito!”)” así  Alma Mahler  cuenta el tramo final de la existencia de su marido la noche del 18 de mayo de 1911. Tenía sólo 51 años. A un siglo exacto y como corresponde, DG conmemora una ocasión histórica con otra poniendo a disposición un tesoro de archivo prolijamente restaurado.

Se trata de la más introuvable  Das Lied von der Erde, esa última, suprema combinación de voces y orquesta, innombrable décima sinfonía completada a diferencia de la propiamente dicha. La versión no sólo es la menos habitual (para tenor y barítono en vez de la acostumbrada mezzo o contralto) sino que testimonia la reunión de dos glorias del canto en su absoluto cenit: Fritz Wunderlich y Dietrich Fischer Dieskau. Fue registrada el 14 de junio de 1964 en el Musikverein durante el Festival de Viena con la Wiener Symphoniker bajo la batuta del insigne Josef Krips, (1902-1974) mozartiano de raza y otro director que aguarda su hora de revaloración. Entre los pioneros de la obra (la programó y dirigió entre 1928 y 1972), éste concierto marcó su debut con Fritz Wunderlich y la única vez que lideró la versión con barítono.

Los memoriosos anotan que ya en 1961 el llorado Wunderlich la había cantado en Londres con Otto Klemperer y en abril de 1964 con la Sinfónica de Bamberg y su titular Joseph Keilberth también junto a Fischer Dieskau quien a su vez la había grabado con  Paul Kletzki en 1959. El tenor regresaría a la obra en 1965 con  Schmidt-Isserstedt después de  la legendaria grabación de Klemperer para EMI en los estudios de Abbey Road  el 8 de noviembre de 1964. El barítono tendría otra segunda oportunidad en 1966 nada menos que con Leonard Bernstein.

Extraviada la única copia de la radio austríaca (ORF) del concierto de 1964 en el Musikverein, otra felizmente guardada en los archivos personales del director fue cedida por la familia Krips. Y vale oro porque plasma una vívida visita al pasado reciente dejando una impresión imborrable. Si Wunderlich está en mejor voz con Keilberth y favorecido por el micrófono de la EMI con Klemperer, son innegables su entrega, frescura y contundencia. El tempo rápido de Krips en Von der Jugend le permiten hacer gala de una espontaneidad sin rivales.

Por su parte, Fischer Dieskau – amén de algún esfuerzo notorio por traspasar la masiva orquestación en Von der Schönheit – como no podía ser de otro modo da cátedra de expresividad e inteligencia para en Der Abschied revalidar su inveterada maestría en pintar cada palabra con un matiz diferente.

La digitalización quita lustre a la orquesta y trae las voces demasiado cerca exponiéndolas a un escrutinio que aunque cruel permite apreciar cada inflexión y acento. Con los deslices de toda representación en vivo, la sinfónica vienesa cumple con creces en la perfecta acústica de la sala con un Krips a sus anchas, que demuestra genuina asimilación y naturalidad con el discurso mahleriano.

Una edición que es tributo al alma encarnada en la voz humana y que es, junto a la versión de cámara de  Des Knaben Wunderhorn  por Thomas Hampson (DG) y el DVD de la Novena Sinfonía por Claudio Abbado en Lucerna (ACCENTUS MUSIC – ACC 20214), otro imperdible de este consecutivo año de celebración mahleriana.

El 20 de noviembre de 1911, seis meses después de la muerte del compositor, Bruno Walter estrenaba La canción de la tierra  en el antiguo Tonhalle de Munich. En 1967, tres años después de este concierto vienés, Leonard Bernstein proclamaba “El tiempo de Mahler ha llegado”. Razón tenía, en tributo a los cien años de su desaparición hoy, 18 de mayo de 2011, la Filarmónica de Berlín la interpreta con Claudio Abbado al podio y Anne Sofie von OtterJonas Kaufmann como solistas en otra versión que se aguardará con tanta ansiedad como ésta hoy, finalmente disponible☼

Sebastian Spreng©

*MAHLER: DAS LIED VON DER ERDE/DG BOO1550802

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