Elektra, dos veces implacable


¿Por qué la Elektra filmada – sin público – en el Festival de Salzburgo 2010 podría convertirse en la mejor opción en vivo disponible en DVD?.

Porque no desperdicia la oportunidad con otro perecedero Eurotrash sino que muestra la natural evolución de las puestas en escena del capolavoro del binomio Richard StraussHugo von Hofmannsthal desde su estreno en 1909.

Su director  – Nikolaus Lehnhoff –  profundiza el proceso hacia una posible versión “definitiva”. Inspirado por la paradigmática lectura de Götz Friedrich – preservada en la película de 1981 – construye una fulminante Elektra, aprisionada en una fortaleza de perspectivas erróneas que no es otra cosa que la proyección de su mente; un espacio claustrofóbico donde la luz se filtra pero, siempre queda afuera. Adentro está el sombrío refugio y prisión de la bestia acorralada en que se ha convertido, harta de habitar la piel de su padre (su ajado sobretodo militar) en una familia disfuncional que no se libera ni con el asesinato de su madre. En la lorquiana escenografía de Raymond Bauer, Lehnhoff explora esta “fortaleza femenina”, hidra de tres cabezas á la Ingmar Bergman. Tampoco Orest escapa del inexorable círculo del karma, las erinias lo aguardan. Lehnhoff remata su propuesta con un golpe de teatro que evoca al epílogo de Berlin Alexanderplatz de Rainer Werner Fassbinder.

Cuenta con el mejor elenco posible en la actualidad para enfrentar las brutales demandas vocales de Strauss. La sueca Irene Theorin – en el límite de sus recursos – compone una protagonista que no empalidece frente a antecesoras como Hildegard Behrens o Inge Borkh y que, sin llegar a las alturas vocales de su compatriota Birgit Nilsson o la holmiense, Astrid Varnay, canta la princesa atrida con un lirismo sano poco habitual. A pesar de una emisión en instancias demasiado abierta Eva-Maria Westbroek (la jugendlich-dramatisch del momento) traza una Crysotemis que tiene a Rysanek como referencia ineludible.

Párrafo aparte para Waltraud Meier, una Klytämnestra complejísima y soberbia, verdadero eje de la tragedia y foco de atención de la puesta. En una efectiva vuelta de tuerca, es la madre consciente de todas las desgracias, la menos loca, hasta justificable, sin dudas la más bella e incluso, la más humana de las tres. Diferente a Mödl, Resnik, Varnay o Lipovsek (en la puesta de Martin Kusej en Zurich), hace una creación magistral y además, sin la voz cansada que suelen acarrear las Klytämnestras veteranas.  Como salida de un clásico de Hollywood, es una reina doliente donde las sirvientas son las hienas, nunca ella.

Excelente Robert Gambill, un Aegisth gangster y Rene Pape, un Orest contenido, de tristeza insondable y dignidad apropiadamente real. Liderada por Daniele Gatti la filarmónica de Viena estalla en el foso con la ferocidad requerida para una versión que, como sucede más y más a menudo, quizás se aprecie mejor en DVD que en el teatro.

Del mismo año y certero impacto visual es la versión desde el inmenso escenario de Baden-Baden  debida a Herbert Wernicke (1946-2002) que fuera estrenada en Munich en 1997. Más cercana a la tragedia griega, implementada con auteros movimientos y gestualidad contenida (los cantantes miran al público la mayor parte del tiempo) usa mínima escenografia y rotundo uso de colores primarios, basicamente rojo escarlata. El resultado es una estética clara y limpia, aunque más distante y menos envolvente que la de Lehnhoff.

La gloria del DVD es Christian Thielemann que literalmente “doma” la filarmónica de Munich obteniendo de la monolítica partitura straussiana un exquisito poema sinfónico de inmaculada transparencia sonora.

El elenco aunque muy sólido se encuadra dentro de los cánones convencionales. Linda Watson, que adelantó su programado debut como Elektra en 2012, se entrega y convence al igual que Manuela Uhl, una Crysotemis radiante. Envuelta en un lapidario telón rojo con laureles dorados, la Klytämnestra de Jane Henschel es la usual anciana demente; su amante Aegisth el veteranísimo René Kollo y Orest un impecable Albert Dohmen en traje de ejecutivo.

Una versión de jerarquía sólo superada por el producto más redondo de Lehnhoff que se ubica como digno sucesor del trabajo de Götz FriedrichKarl Böhm

Sebastian Spreng©

*ELEKTRA (LEHNHOFF-GATTI), ARTHAUS MUSIK-101 559

*ELEKTRA (WERNICKE-THIELEMANN),  OPUS ARTE OA 1046 D

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