Miami: Dos pianos, voces y Dawn Upshaw

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Dawn Upshaw y Maria Schneider en Festival Miami

Un buen inicio de ciclo y un auténtico hito para el Festival Miami señalaron este último fin de semana citas obligadas con la buena música. Y ninguna defraudó. En primer término la apertura de la Serie Dranoff con un lleno total en la Coral Gables Congregational Church para un concierto de dos pianos y una sagaz vuelta de tuerca en el enfoque de la entidad que incluyó transcripciones de ópera y ballet y además canciones impecablemente escenificadas por el tenor Tony Boutté.

El dúo ucraniano integrado por el matrimonio Olha Chipak y Oleksiy Kushnir aportó expresividad, sensibilidad y sólida técnica a un apropiado programa ecléctico como apertura de temporada. La Fantasía sobre Carmen de Abram Chasins añadió al Bizet un sabor eslavo no lejano a Schedrin y la deliciosa parafrase del vals del Lago de los cisnes de Tchaicovsky debida a Sergio Calligaris tuvo al dúo a cuatro manos en un solo piano. La maratón siguió con el arreglo de Adolf Gottlieb sobre la versión de Liszt del Rigoletto verdiano con una destacable batería de recursos y Cuatro Diálogos de Ned Rorem en una feliz propuesta de Boutté y la soprano Jennifer Voigt que resultó acertada en vista de un material elusivo y donde también brillaron ambos pianos que enfatizaron cada instancia con absoluta justeza.

La segunda parte brindó las excelentes transcripciones de La Valse debida a los pianistas, Petrouchka por Victor Babin y West Side Story por John Musto probando la versatilidad del dúo y motivando dos entusiastas bises tan merecidos como vertiginosos: El vuelo del moscardón y la Danza del Sable.

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La conjunción Maria Schneider-Dawn Upshaw no sólo fue una referencia del Festival Miami, también simboliza su intención destinada cada vez mas a la fusión de géneros. Bajo la dirección de la compositora se presentaron dos ciclos compuestos para la soprano, el primero – Carlos Drummond de Andrade Stories – interpretado por alumnos de la escuela Frost Opera. Con medios solventes, Mia Rojas, Zaray Rodríguez y Vindhya Khare lograron la difícil tarea de salir adelante con una composición para la celebrada artista quien trabajó y supervisó personalmente el trabajo con buenos resultados.

La esperada segunda parte – Winter Morning Walks – la tuvo como solista, pudiéndose apreciar claramente cómo ambos ciclos están compuestos a su medida, imagen y semejanza. A los 54 años, Upshaw sigue siendo la sacerdotisa de la música nueva, encarna el espíritu americano como ninguna, con su inconfundible timbre perlado todavía intacto al que añade un registro grave de redonda riqueza, una intención y dicción perfectas que justifica al idioma y austeridad poética de Ted Kooser. Poeta, música e intérprete emergen como tres sobrevivientes. En esta decantación artística predomina la simpleza pastoral, la huida del mundanal ruido e ilustra la evocación mas pura gracias a un lirismo indoblegable; de hecho, en la última canción The sun waited for me at the end of the road parecerían resumirse muchas vidas.

En ambos ciclos, la ecléctica combinación favorecida por Schneider echa mano a Villalobos, Sondheim, Barber creando un clima de ensoñación que en la voz de Upshaw perdura en la memoria. La joven orquesta del Henry Mancini Institute secundó eficazmente a las cantantes .

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Duo pianístico Chipak-Kushnir en Dranoff

 

 

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