Medio siglo que celebra el siglo y medio Straussiano

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Desde los archivos del célebre Festival de Salzburgo esta conmemoración de los 150 años del nacimiento de Richard Strauss, celebración que encapsula cincuenta y cuatro años de interpretaciones a cargo de dieciocho grandes cantantes en cincuenta Lieder de las aproximadamente doscientas que integran su legado. Son dos compactos que atesoran un auténtico festival para todo amante del género y del compositor mostrando, además, diferentes enfoques a través de medio siglo. Con excepción del gran ausente Dietrich Fischer-Dieskau, bastan tres o cuatro Lieder para que cada uno de los máximos exponentes de su generación alternen las mas populares con otras menos frecuentadas, hay que anotar que seis están repetidas.

Desde ya, las tres primeras glorias en inmediata sucesión son Elisabeth Schwarzkopf, Lisa Della Casa y Irmgard Seefried, sólo faltaría Sena Jurinac para que la dicha fuese total. Se está frente a tres maestras en el arte de “recitar cantando”, expertas straussianas de la dorada generación vienesa inmediata a la posguerra. No molestan los mentados amaneramientos de Schwarzkopf – ni en la insufriblemente kitsch Schlechtes Wetter  – que emerge soberana en 1956 seguida por su archirrival Della Casa con un Waldseligkeit de ensueño rematado por la urgencia y expresividad casi perfecta de Seefried.

Del grupo de tenores – registro con el que Strauss nunca simpatizó – es el joven Nicolai Gedda quien se lleva las palmas, tanto que haría las delicias del compositor. Menos impactantes aunque siempre de alto nivel son las entregas de Peter Schreier, Francisco Araiza y Heinz Zednick en cuatro canciones del ciclo Krämerspiegel. Una situación semejante ocurre con los tres barítonos escogidos y donde Thomas Hampson triunfa con cuatro joyitas acompañado por Wolfgang Rieger. Por su parte, Hermann Prey suena menos cómodo y en cuanto a Michael Volle – el excelente Hans Sachs del reciente Maestros Cantores de Nuremberg metropolitano – que concluye la edición, aparece grabado en un mal dia, desluciendo el resultado final.

El resto está dedicado a las damas, eternas favoritas del bávaro, y no deja de ser un muestrario de exquisiteces comenzando por la poco recordada Edith Mathis, una breve pero mágica Frederica von Stade y una confrontación virtual entre las insuperables Edita Gruberova y Diana Damrau, estratosféricas sopranos a cargo de las Brentano-Lieder que evocan a la Zerbinetta de Ariadna en Naxos resolviendo con inusitada naturalidad complicados arabescos vocales. Si la participación de Leontyne Price exhibe una voz iridiscente algo fuera de elemento, fascina la rara inclusión de la mezzo eslovena Marjana Lipovsek que aporta un alma y dimensión distintas a Befreit, tradicionalmente asociado con sopranos.

Para el final, Christa Ludwig y Jessye Norman comparten Cecilia, a cual mas deslumbrante. Mientras la gran mezzo berlinesa cautiva con Die Nacht, mostrando la riqueza de una voz esmaltada como ninguna, la soprano americana se demora demasiado en las otras dos canciones ubicándose al borde de una afectación perturbadora pero que, afortunadamente, no logra eclipsar su consabida opulencia vocal. Vale la pena mencionar a los eximios pianistas, nunca meros acompañantes, entre los que se destacan Erik Werba, Gerald Moore, Wolfgang Sawallisch, Helmut Deutsch, Irwin Gage y Geoffrey Parsons, absolutas referencias en su tipo.

Con Lieder que abarcan el período 1880 a 1919, la selección es histórica y referencial mas allá de que se echa de menos la presencia de artistas fundamentales como – aparte del mencionado DFD – Fritz Wunderlich, Evelyn Lear, Arleen Auger, Lucia Popp, Gundula Janowitz, Andreas Schmidt, Simon Keenlyside y Renee Fleming. Trazando un arco imaginario a través del medio siglo de interpretaciones podría adivinarse cierta decadencia entre el excelso producto que entregan Schwarzkopf o Ludwig y los cantantes de los últimos tramos, es decir, esta década. Quizás sólo se trata de falta de visión en el tratamiento general de la edición, una que por otra parte merece figurar en toda discoteca que haga honor al compositor muniqués

* STRAUSS LIEDER, ORFEO, C 894 142

 

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