Thibaudet debuta con la Cleveland en Miami

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No es la primera vez que Jean Yves Thibaudet actúa en Miami, si en cambio con la Cleveland Orchestra en el Knight Concert Hall. El mas notable pianista francés de su generación, desde el vamos ha simbolizado una suerte de príncipe entre pianistas, quizá porque El Principito de Antoine de Saint-Exupery marcó su niñez, adolescencia y sigue iluminando su madurez. Es su libro preferido y atesora mas de cien versiones en su residencia parisina. Entre la capital francesa y su segundo hogar en Los Angeles, el lionés viaja infatigablemente por el planeta como embajador galo actuando solo, con orquestas, grupos de cámara e incluso acompañando a cantantes tan famosos como él “He aprendido de ellos tanto como de mis maestros de piano, hay que respirar juntos y no es fácil”. De hecho, la ópera es una de sus pasiones y se transmite en su “cantar con el sonido del piano”, su álbum de arias para el instrumento continúa deleitando a los amantes del canto siendo a la vez feliz puerta introductoria al género.

Obviamente, decir Thibaudet es decir Ravel, Debussy, Messiaen – de quien tuvo el privilegio de conocer muy bien – y el gran repertorio romántico asi como el jazz al que es literalmente “adicto”. “En cuanto a repertorio no puedo pronunciarme por un favorito, sino al que me aboco en el momento. Hoy día es el romantico, el mas rico de todos, desde Schumann a Rachmaninoff y claro, el francés” – dice el alumno de Lucette Descaves que fuera discípula de Ravel – “además del clásico y el contemporáneo, porque es necesario para el intérprete conocer y estar a tono con su tiempo”.

“Aprendí a leer música antes de leer el alfabeto y mi debut en público fue a los siete años, era un niño y no era mas que un juego divertido, algo completamente natural, no existía el factor nervios ni ningún tipo de presión, todo eso vino después; ahora el miedo escénico es parte del frisson de tocar en público, ese estar al borde del abismo y lograr el balance perfecto hace del acto artístico el desafío que mantiene viva cada actuación”.

Agradece haber crecido con música siendo muy preciso al definir ese privilegiado ámbito familiar “Mis padres no eran músicos profesionales, en mi casa se amaba la música, era parte de la vida y el haber sido expuesto tempranamente y jamás forzado fue uno de sus éxitos conmigo, les estoy infinitamente agradecido. Por eso es fundamental darle a los niños la oportunidad de mostrarles el universo de la música, sin empujarlos ni presionarlos, sino como experiencia enriquecedora. Es casi como un derecho. Luego ellos decidirán por si solos”.

Y comenta las diferencias entre el público del siglo XX y XXI, “Hay un recambio generacional. Recuerdo cuando las audiencias estaban conformadas sólo por gente muy mayor, ahora veo muchísimos jóvenes, y especialmente en América y Asia. Estábamos y seguimos preocupados en cómo conquistar audiencias, pero algo estamos haciendo bien porque poco a poco se ven los resultados. Asimismo debemos darle crédito al fenómeno de las redes sociales que han acercado a público con artistas, hay una inmediatez muy sana y refrescante. Las audiencias del siglo XXI no se conforman con asistir a un concierto, quieren conocerte, saber que haces y cómo eres, quieren hacer contacto y el artista debe ser mas abierto, menos reticente, ya no puede vivir en su microcosmos. Es parte del juego que hay que jugar. Y además, recluta gente al mundo de la música. A mi encanta, porque el público es como una parte de mi familia, sin él no existo”.

Hay un toque francés? Régine Crespin decía que el “charme” diferenciaba a los intérpretes franceses de los demás. Thibaudet rie y responde “Puede ser, aunque hoy el constante intercambio lo está diluyendo. Hay una gran tradición francesa por el sonido, la calidad del color y la transparencia, y por sobre todo, es el legado cultural lo que otorga esa pátina y claro, Samson Francois a quien admiro particularmente”.

Es inevitable no preguntarle por su maestro Aldo Ciccolini, el gran pianista napolitano que recuperó a Satie. “Fue el ser humano mas excepcional que conocí. Un modelo total, culto, inteligente, fascinante, poseedor de un repertorio amplísimo, podía tocar de memoria óperas enteras al piano. Las lecciones con Ciccolini no eran de música sino de vida. En algún sentido, me siento huérfano ahora que no puedo consultarlo y hay algo curioso, lo conocí a los 15, el tenía 53 y cuando murió el año pasado me di cuenta que yo tenía ya 53, una coincidencia mas que curiosa, sorprendente”.

Está feliz de abordar Liszt con la Cleveland “Es un músico subestimado, la gente piensa en Liszt sólo en términos de virtuosismo y espectacularidad y están equivocados porque también fue un compositor profundo, un hombre enciclopédico, un creador total, rasgo que se aprecia particularmente en el Segundo Concierto, que le tomó veinte años entre revisiones y de asombrosa modernidad para su época. Tocarlo con la Cleveland será como un gigantesco ejercicio camarístico”.

Thibaudet ama sus raices europeas pero se siente cómodo en América, admira la organización y sistema americanos y aquellos capaces de apoyar apasionadamente las artes, “Es un fenómeno que no se ve en Europa donde el estado es el principal responsable, aquellos que construyen museos, teatros, colecciones son los auténticos mecenas, los verdaderos príncipes de hoy”.

17, 18 y 19 de marzo – Thibaudet, Cleveland, Guerrero

Programa: Dorman (Estreno), Liszt, Mahler (“Titán”)

Box Office – 305-949-6722

$39 a $173

información online

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