El largo viaje de “Lenny” hacia Cornualles

 

En este centenario de Leonard Bernstein no sólo se lo celebra como merece sino que se han publicado practicamente todos sus registros sin pensar en el riesgo de llegar a cierta saturación. Emerge ahora en DVD la grabación en concierto que sirviera de base para el famoso registro discográfico de Tristan e Isolda, un ansiado hito en la carrera de “Lenny”. Es la obra que el compositor y director americano llamó “la pieza central de la historia de la música, el eje de la rueda”, el drama musical al que contrario a su acostumbrada, extrovertida genialidad se fue acercando cautelosamente. En 1969 la dirigió con su New York Philharmonic con la gran Eileen Farrell y Jess Thomas e incluso se habló de dirigirla en Bayreuth a principios de los setenta con su admirado Ingmar Bergman como director de escena o en una película. Desgraciadamente, el proyecto no prosperó y recién en 1981 se decidió a registrarla en tres fechas diferentes – una para cada acto – en la Sala Hércules de Munich con la Orquesta de la Radio de Baviera. “Mi vida está completa” pronunció entonces “No me importa lo que pase después, es lo mejor que he hecho”.

El encuentro Wagner-Bernstein es uno de titanes, en diferentes épocas hablan el mismo idioma, el de la pasión férreamente gobernada. En el caso del director, mas prudente de lo que podría suponerse, aunque plena de contrastes. El compositor americano entiende al alemán instintiva, visceralmente, es un fascinante intercambio de creador a creador. Bernstein plasma un espectro cromático amplísimo sin perder la dinámica con el detalle que es una de las lecturas mas largas registradas, supera en duración incluso a las de Wilhelm Furtwängler y Herbert von Karajan. Lenny se zambulle en la partitura con la misma intensidad y devoción de su memorable Mahler, el resultado es un tempestuoso periplo marítimo y nocturno de casi cinco horas. La orquesta bávara es su mejor aliado y el haber grabado cada acto espaciados otorga mayor frescura vocal a los cantantes. Si en la versión discográfica la orquesta tendía a cubrirlos, en el DVD el balance está mejor logrado mas allá de que la imagen luzca añosa.

En esta versión semi-escenificada, los intérpretes se ubican delante de un telón pintado como escenografía de cada acto, recurso que hoy deja ver el paso de los años. Igualmente el extremo estatismo de los cantantes frente a las exigencias del micrófono fijo no les permite moverse o actuar con naturalidad. Un reparo importante cuando se trata de Hildegard Behrens, una de las mejores cantantes-actrices de su época que queda algo opacada. Sin ser una dramática como Nilsson o Stemme, la alemana supo usar su instrumento lírico con astucia y colocarse en su momento como gran intérprete wagneriana. Vulnerable, detallada, plañidera, Behrens es una Isolda importante más allá de algunos reparos. Semejantes virtudes y defectos pero mas acentuado acusa Peter Hoffmann, fisicamente ideal pero vocalmente desparejo, especialmente en las imposibles cumbres del tercer acto.

Por su parte, Bernd Weikl es un notable Kurwenal, en el último acto francamente desgarrador. Lo mismo puede decirse del doliente Rey Marke de Hans Sotin, con un enfoque liederistico ejemplar en su bello monólogo. Asimismo sorprende la Brangania de Yvonne Minton, la única no alemana del elenco y recordada como el Octavian de Georg Solti, con un desempeño impecable si bien algo distante. El timonel es nada menos que Thomas Moser quien con el tiempo fuera un Tristan de valía.

En síntesis, un regalo perfecto para completistas de Bernstein quienes este año están de parabienes, un documento valioso no sólo para oir sino también ver al gran director enfrentándose al Everest del drama musical y el mas vívido testimonio del largo viaje de Lenny hacia Tristan.

*WAGNER, TRISTAN & ISOLDE, BERNSTEIN, DVD CMAJOR 746208

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