Compás de espera


En la ceremonia de entrega del OpusKlassik, el premio alemán de la música clásica, Anne Sophie Mutter galardonada como Instrumentalista del año dedicó el premio a “Tantos de mis colegas que no sólo están sin trabajo, sino en la línea de pobreza. Y no son sólo los músicos y sus familias, son los artistas gráficos que hacen nuestros programas, los encargados del guardarropa, los proveedores y tanta gente. ¿Quién de nosotros no se ha visto afectado?” se pronunció la célebre violinista alemana recien recuperada del covid 19.

El verano pasó con pena y sin gloria. Llegó el otoño y hoy el público amante de la buena música se ve al borde de un impensado abismo: la reducción al mínimo o la ausencia absoluta de temporada musical, una situación insólita que ni siquiera se dio en los aciagos años de la Segunda Guerra Mundial cuando sólo en los últimos tramos- la devastadora “Guerra Total” – cerraron los teatros aún en pie de las zonas de conflicto.

Mientras los teatros europeos tentativamente abren sus salas en muchos casos para volver a cerrarlas, caso que se acaba de dar en La Scala milanesa, la situación en Estados Unidos es mucho mas preocupante. Si en el Reino Unido se calcula que un tercio de los músicos profesionales están abandonando su carreras ante la falta de incentivo y oportunidades y ya mas de la mitad debieron conseguir trabajos fuera del medio para sobrevivir, los músicos americanos se ven confrontados con la sombría perspectiva de orquestas y teatros cerrados hasta la primavera de 2021. Las orquestas de Boston, Chicago, Los Angeles, Minnesota, la Filarmónica de Nueva York entre tantas han cerrado sus salas a representaciones en vivo, asimismo en compañias como el Metropolitan Opera, sus músicos no reciben salario alguno desde abril y gran parte han tenido que abandonar la ciudad ante el alto costo de vida.

Por su parte, el gobierno alemán dispuso un programa de rescate de 150 millones de euros sólo para la música en vivo de un billón destinado a “Revivir la cultura” tal el nombre del emprendimiento. Por su parte Austria, Polonia, Holanda, Francia, Irlanda, Nueva Zelandia y Japon encabezan la lista de países con mayores montos para este rescate mientras que Estados Unidos destinó 307 millones de dólares a dividir entre todos los sectores artísticos asi como el Reino Unido 160 millones de libras.

La situación local angustia. Sin contar con la cancelación de Art Basel y sus ferias satélites, la Orquesta de Cleveland no actuará en el Arsht Center que también canceló su temporada clásica al igual que la Florida Grand Opera y el Miami City Ballet. Hasta que vuelva a abrir sus puertas, la New World Symphony, academia orquestral americana hoy mas que nunca laboratorio musical está presentando una serie informal “Desde el living room” via online asi como la novedosa música en Dezerland estilo autocine. Otras entidades se han sumado a la propuesta online, por ejemplo Seraphic Fire con seis conciertos multimedia online bajo el lema “Vita Brevis, Ars Longa”, la vida es corta el arte eterno, tal cual.

El mundo está triste, los artistas también, el público expectante aguarda en tenso compás de espera conjeturando hasta cuando o cuánto cambiará la aproximación a la música en el futuro cercano. Las redes sociales tratan de llenar el vacío que dejan los medios, especialmente los periódicos quitando espacio a la crítica y difusión de la música culta. Los artistas acusan el golpe, se resienten, sienten que no sirven en una sociedad donde no hay lugar para perdedores, sociedad que no termina de entender la importancia del papel del arte, en este caso la música, en el complejo entramado humano.

NWS EN DEZERLAND

En un sentido tenemos menos y somos menos, ni pensar en quienes se han visto obligados a alejarse y no quieren recordar tantos años de esfuerzo hoy desvanecidos. Por otra parte, nuevos caminos se han abierto y quedarán sumándose a los medio tradicionales una vez pasada la pandemia.

El poeta cantaba “Dejadme la esperanza” y entonces se cuela algún tímido rayo de luz: se ha reportado un alentador aumento de 63% en los dowloads de clásicos y un 25% en las ventas de CDs y se han multiplicado las transmisiones online y via zoom, mas allá de la saturación que pueden provocar, orquestas como Cleveland ya presentan sustituciones online a sus abonos que han quedado sin efecto.

Nada reemplaza la experiencia de la música en vivo, señala un encuentro único, espiritual, nutritivo, mágico, un factor aglutinador de seres humanos como ninguno que ha resistido a todo. A prueba está el poder de la resiliencia individual y colectiva, hay que luchar interna y externamente contra el poder de disuasión de la pandemia y no claudicar, ni bajar los brazos en todos los ámbitos. El arte, la música es una prioridad para seguir viviendo. Asi sea.