Zukerman lideró un auspicioso regreso

Pinchas Zukerman - Foto Mitchell Zachs

Miami – Después de idas y venidas, anuncios y cancelaciones; al filo del ocaso de la temporada se produjo el regreso de la veterana empresaria Judy Drucker (fundadora de la sociedad de conciertos local), emocionada con la cálida recepción brindada por el público que colmaba el New World Center de Miami Beach; acústica y visualmente un ámbito camarístico privilegiado donde la audiencia parece “arropar” a los músicos.

Pinchas Zukerman es casi una buena costumbre en el sur de Florida y en esta oportunidad, su actuación adquirió ribetes excepcionales. El gran violinista israelí lideró al trío completado por la chelista Amanda Forsyth y la pianista Angela Chang en un reconfortante programa que dio lugar a uno de los hitos de la presente temporada.

En dos movimientos, la Sonata en sol  K.301 de Mozart – una de las seis “Palatinas” – halló en violinista y pianista, el exacto sello de frescura y despreocupada alegría para iniciar la velada. Siguió la Introducción Adagio y Allegro Op. 70 de Schumann, originalmente compuesto para corno y piano, que en su posterior trascripción se ha convertido en un clásico del chelo. Forsyth exhibió un sonido terso y profundo bien secundada por Chang, más allá de alguna mínima desafinación rápidamente corregida.

La espléndida versión del Dúo para violín y chelo Op. 7 de Zoltán Kodály (1882-1967) fue lo mejor de la noche. Diálogo intenso y colorido, sus obvias connotaciones folklóricas y su juego recíproco entre dos instrumentos transformados en “uno de ocho cuerdas” conquistó nuevos adeptos gracias al fenomenal desempeño de Zukerman y Forsyth. A sus jóvenes sesenta y tres años, el violinista mantiene intacto su sonido legendario, de  vigor y dulzura únicas, con riqueza y hondo color de viola, de la que también es ejecutante. Forsyth lo secundó e igualó en intensidad, especialmente en el Adagio e inicio del tercer movimiento.

No por trillado, dejó de ser bienvenido el célebre Trío en do menor Op. 49 de Mendelssohn. Obra de largo aliento, su soleado lirismo combina la naturaleza romántica con rigurosa inspiración clásica de corte mozartiano. Si los intérpretes tuvieron que competir con el recuerdo de grabaciones referenciales (o la reciente en vivo del trio Kalichstein-Laredo-Robinson) se disfrutó de una colaboración de primerísimo nivel. Otra vez, primó la nobleza expresiva del violinista para guiar a sus colegas con instinto proverbial a través del Scherzo y Andante que evoca las “canciones sin palabras”. A la bravura del final siguió un bis encantador, la Marche miniature viennoise de Fritz Kreisler vertida con gracia irresistible y como  “Welcome back” a una empresaria señera con cuarenta y cuatro años de permanencia en el sur de la Florida☼

Postdata: El segundo y último concierto del breve ciclo es el 15 de abril con Evgeny Kissin. Para boletos: NWS Box Office

(versión editada del artículo aparecido en El Nuevo Herald, 3/30/ 2012)

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