Cendrillon, triunfo merecido

No se equivocaba Maureen Forrester (*) convencida de que si un teatro de ópera quería salir de deudas debía escenificar la versión de Massenet de Cenicienta, más fiel al cuento de Perrault que la sátira de Rossini (La Cenerentola). Como Madame de la Haltière (léase “La Madrastra”), la gran contralto había sido testigo del encantamiento que la ópera provocaba a fines de los 70 en los revivals protagonizados por Frederica von Stade, una inolvidable Cendrillon de la que afortunadamente queda el registro completo bajo Julius Rudel y un video de la televisión canadiense con la misma Forrester.

Un cuarto de siglo después, Laurent Pelly se consagraba en la Opera de Santa Fe con una puesta en escena emblemática que recalaría luego en Bruselas, Lille, Barcelona, París y el Covent Garden londinense, teatro donde se origina el presente DVD. El máximo acierto del director francés es mantenerse alejado de toda connotación “Disney” e imprimirle un sello tierno, disparatado, pop y kitsch personalísimo, donde prima el clima festivo y un contagioso disfrute general que realza la deliciosa partitura de Massenet, de experta factura aunque sin la envergadura de Manon o Werther.

Según Bertrand de Billy, espléndido director musical a cargo de la versión, Massenet propone un paseo musical que abarca tres siglos. Desde la pomposa obertura con connotaciones barrocas – incluída una parodia a Lully y Rameau – pasando por acentos á la Rossini, Wagner, Bruckner, R. Strauss (el trío de Cenicienta-Príncipe-Hada Madrina recuerda al de Rosenkavalier) al impresionismo francés y la opereta de Offenbach, Cendrillon funciona como compendio y homenaje del compositor al género. Siendo una ópera sin arias especialmente memorables triunfa como pieza de conjunto con protagónicos bien definidos y roles de carácter sin desperdicio. Pelly y de Billy lo saben y lo explotan al máximo, realzando sus valores y subsanando ciertasfalencias estructurales.

Al igual que la “Angelina” (Cenerentola) de Rossini, Massenet escribe “Lucette” (Cendrillon) para una mezzo lirica (von Stade las definió muy bien como “una es ajo y la otra cebolla”) y Joyce DiDonato, experta en ambos compositores, hace una Cenicienta adorable, absolutamente ideal, digna de incorporar a sus mejores creaciones. Como el príncipe, la mezzo Alice Coote es el contraste justo; la británica compone un monarca con un toque de hastío que lo emparenta al Orlovsky de Johann Strauss II. Cerrando el triángulo, conquista el personal timbre de Eglise Gutiérrez como hada madrina con toda la coloratura a su servicio e intención. Cabe recordar que  tanto la soprano cubana como la mezzo americana fueron parte del estreno santafesino de 2006 y la experiencia se constata en la fluidez y complicidad entre hada y sirvienta.

A las dos insufribles hermanastras – Kai Rüütel y Madeleine Pierard – se suma nada menos que Ewa Podles como Madame de la Haltière. La célebre contralto polaca ha trabajado en opereta con Pelly y su contribución con ribetes de dibujo animado es otro plus de la versión. Digno, aunque menos satisfactorio, es el trabajo del veterano Jean Philippe Lafont como Pandolfe.

Y como la escenografía y vestuario de Pelly y Barbara de Limburg reflejan mejor que nadie las ocurrencias y corrosivas intenciones de la dupla, es mejor no contarlas y decidirse a verlas. No se equivocaba la recordada Forrester, Cendrillon  – y en una puesta tan redonda como ésta – es un acierto para cualquier teatro. El DVD lo corrobora y le da aún más razón☼

* MASSENET, CENDRILLON, VIRGIN CLASSICS 60250995

(*) Obituario Maureen Forrester de Sebastian Spreng en El Nuevo Herald

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