Seraphic Fire propone respirar un aire superior

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No es sólo entusiasmo, ni tampoco se equivoca Patrick Dupré Quigley al decir que Ave Maria es hasta la fecha el mejor trabajo discográfico de Seraphic Fire El creador y director del grupo coral con base en Miami,  que ya pasó su prueba de fuego con el Réquiem Alemán de Brahms y el Vespro Della Beate Virgine de Monteverdi años atrás, entrega un producto inmaculado, de una sutileza y exquisitez tan destacable como su certero impacto emocional.

Una de las especialidades del ensamble es el canto gregoriano y aquí se confirma sin vuelta de hoja en este volumen íntegramente dedicado a cantos en veneración de la virgen María. Las trece voces se hacen una y la sensación general es de una levedad casi etérea – imposible no mencionar la acústica de la iglesia episcopal de Fort Lauderdale que aporta gran parte de la magia – pero en esa unidad, el entramado vocal aparece manifestándose en fibras de color, textura y calidez tan necesarias como rotundas y a la vez inaprensibles.

Este rasgo se aprecia vivamente en el Salve Regina de Tomás Luis de Victoria (1548-1611), el número más riesgoso del programa, con las ocho voces desgranándose en aventurado contrapunto. El Ave Maris Stella hipnotiza como canto llano ibérico hasta rematar con el efecto sobrecogedor del Regina Caeli del compositor español. Más cantos llanos de la península se acoplan con los originados en Francia e Inglaterra. Del rito ambrosiano del siglo IX al de Josquin des Prez (1450-1521) Inviolata integra et casta es son dos joyitas engarzada en los dieciocho números del cedé integrado por obras de seis compositores donde el Ave Regina caelorum de Palestrina (1525-1594) rivaliza con el gregoriano Salve Mater misericordiae, otro puntal del disco.

Liderados por el bajo James K. Bass cantan las sopranos Rebecca Duren, Estelí Gomez, Gitanjali Mathur y Molly Quinn; las mezzos Misty Leah Bermudez, Eric S. Brenner y el contratenor Reginald L. Mobley, los tenores Vincent Davies, Owen McIntosh y Steven Edward Soph y los bajos Cameron Beauchamp y Thomas McCargar. Todos cumplen bajo la atenta mirada y equilibrada concepción de Patrick Dupré Quigley. 

Seraphic Fire regala un programa de música devocional que trasciende toda religión para ubicarse en un estrato atemporal, esencialmente libre de toda atadura. Un disco pleno, afortunadamente adictivo, hoy más necesario que nunca, que induce a la reflexión y trae la posibilidad de experimentar la paz que nace de la intensidad de lo pequeño, y que en primera y última instancia, propone respirar aquel “aire superior” del que hablaba Emily Dickinson.

AVE MARIA, Gregorian Chant, Seraphic Fire; SFM SFMCD12

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