Deliciosa “Cellobration” x nueve “Cellobrantes”

 

 

Una reunión insólita para repetir, reincidir y no perderse. Un recital armado, diseñado y ejecutado por jóvenes que tienen muy claro lo que hacen y cómo debe hacerse y presentarse la buena música. Riguroso, distendido, original, entusiasta, entusiasmante y divertido. No se puede pedir más y máxime si es gratis.

La celebración del cello – “A Cellobration” – por los nueve cellistas de la New World Symphony cubrió un amplio repertorio de cinco siglos en inesperadas transcripciones para el mas noble de los instrumentos de cuerdas. La celebración-cellobration se inició en lo alto del SunTrust Pavilion diseñado por Frank Gehry con una celestial invocación del Adoramus Te de Palestrina. Ya en escena, la maratón incluyó el aria de la tercera suite para orquesta de Bach, la tersura de La fille aux cheveux de lin de Debussy, el soberbio arreglo de Lohengrin para cellos de Grützmacher y la siempre bienvenida Pavana de Fauré.

Los originalísimos arreglos del estrasburgués Blaise Déjardin, cello de la Boston Symphony, aportaron una brisa tan refrescante como asombrosa en texturas musicales y desbordante picardía a partir del Humoresque de Dvorak, la Muerte del ángel de Piazzolla y un divertidísimo Aquarela do Violoncelo, vertiginosa cabalgata de cello-hits que combina, entre otros, los motivos de los conciertos de Brahms, Dvorak, Elgar, Schumann y hasta la Muerte del cisne de Saint-Saens con fondo de una suite de Bach condimentada con Acuarela de Brasil. Un postre suculento.

Pero antes de este ovacionado final, fue memorable el evidente y contagioso goce de los nueve cellobrantes abordando la transcripción de la obertura de El barbero de Sevilla y la Pizzicato Polka con el impecable histrionismo de Rosanna Butterfield aportando la “percusión vienesa” y un quasi-can-can que por un segundo habitó a los músicos: Hilary Glen, Kevin Kunkel, Andrew Larson, Julia Yang, Meredith McCook, Aaron Ludwig, Ahston Lim y Grace Han que también hizo las veces de excelente conductora.

Parte del programa Inside the Music de la Academia Musical Americana, la Cellobration confirmó la accesibilidad a todo nivel y en el mas amplio sentido del término que otorga la nutritiva inmersión en la mejor música para ambos bandos – músicos y público – y como ésta borra toda frontera.

Por la concepción, diseño y ejecución del programa vaya para estos nueve cellobrantes un merecido Bra-vo!.

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