Un “Tanzhäuser” à la vals

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En la jerga lírica se conoce como “Tanz-hauser” al último Tannhäuser emprendido por la Opera del Estado de Berlín bajo la dirección de Daniel Barenboim con puesta en escena de la coreógrafa Sasha Waltz (“Vals” en alemán) resultante en un espectáculo digno de analizar. En primer término la labor de la Waltz, vista como posible sucesora de la inmensa Pina Bausch, y experimentada en las lides operísticas con recordados trabajos, es despareja bordeando un abismo peligroso vacío. Si bien acierta con una magníficamente resuelta Bacanal – austera, mínima, efectiva visual y musicalmente se desarrolla dentro de un sugestivo túnel-útero – y con la inclusión de bailarines en la entrada de los invitados al concurso de canto, se desluce con demasiados momentos casi risibles donde el baile está definitivamente de sobra. El resto se enmarca dentro de cánones establecidos que han probado eficacia en esta problemática ópera de Wagner, Waltz dirige bien a sus cantantes que interactuan admirablemente dentro de una escenografía y vestuarios modernos y tan escuetos que recuerdan a un escenario para ballet. En síntesis, si aunque efectiva, a Waltz la obra le queda grande, su puesta no deja de ser anodina y por ende no del todo memorable.

Afortunadamente el balance a favor llega con un Barenboim que repite sus excepcionales lecturas de la obra, encendiendo al coro y orquesta de la Staatskapelle, ambos espléndidos, es el mismo equipo de la notable grabación de hace trece años con aquel mismo lustre espectacular. El aspecto musical es el mas satisfactorio también lo vocal empezando por Peter Seiffert aún capaz de abordar uno de los tres roles mas arduos para tenor de la literatura wagneriana, sino el más. Veterano, corpulento, con la voz cansada y amplio vibrato, con mas de sesenta años Seiffert aún puede cantarlo después de más de una década de interpretarlo y el Relato de Roma llega como el broche de oro de la velada. La bella Marina Prudenskaya es una Venus sin demasiado interés, correcta sin deslumbrar; mucho mas lo es la Elizabeth de Ann Petersen, soprano danesa con gran presencia y medios generosos que obtiene un destacado desempeño, especialmente en la plegaria del tercer acto. No obstante, las dos máximas estrellas del elenco son indiscutiblemente Rene Pape y Peter Mattei. El bajo alemán entrega un Margrave soberbio en todo sentido y el barítono sueco un Wolfram simplemente antológico, de una redondez vocal aterciopelada, bellísima voz e interpretación a la par, impresiona tanto como el joven Fischer Dieskau en el Festival de Bayreuth de la década del 50 y no puede haber mejor elogio con tantos grandes exponentes del rol (Hampson, Prey, Terfel, Keenlyside, Gerhaher, etc). El elenco se completa con la excelente participación de Sonia Grané, un pastorcito como se debe, y el tenor Peter Sonn como Walther, un nombre para tener en la mira.

Una edición asimismo técnicamente óptima en sonido e imagen que merece una recomendación entre los muchos Tannhäuser disponibles en DVD, superior al reciente de Bayreuth (la abigarrada e inútil puesta de Baumgarten) y a la de Herzog en Zurich aunque menos interesante que las complejas de Carsen (Barcelona) y Holten (Copenhague) o la de Lehnhoff en Baden-Baden y Alden en Munich. El cetro aún lo mantiene la añosa versión de Colin Davis-Götz Friedrich en Bayreuth pero en lo musical esta es imposible pasar por alto.

*TANNHÄUSER, BARENBOIM, DVD BELAIR CLASSIQUES BAC422 

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