Erwin Schrott, en su salsa

Erwin Schrott, joven estrella de la ópera actual con un nombre tan alemán como su estampa de compadrito rioplatense. En su segundo recital discográfico como solista, el barítono montevideano brinda un programa en el que homenajea sus raíces; otra buena costumbre propiciada por la multiculturalidad del mundo lírico.

Y Schrott – destacado mozartiano – transita un territorio espinoso para el cantante lírico con la receta indicada: dejar de cantar como un “cantante de ópera”. Sin caer en el crossover, sabe navegarlo y encontrar una acertada voz intermedia donde la impostación clásica no incomoda a ningún sector de la audiencia.

No dedica el cedé a los tangos de ayer (esas mini-óperas indisolublemente emparentadas con la inspiración verista), sino a sus canciones favoritas. No se mide con la vieja tradición sino con el “tango nuevo” de Astor Piazzolla y de su colaborador Pablo Ziegler (también responsable de la soberbia orquestación y acompañamiento) intercalándolos con baladas de Violeta Parra y los brasileños Dorival Caymmi, Egberto Gismonti, Antonio Carlos Jobim y Caetano Veloso.

Con excepción de ocasionales “R” de forzada sonoridad, la pronunciación es excelente; un verdadero alivio para el aficionado musical hispano que en más de una oportunidad debe soportar la dicción artificial (o el acento errático) de divos de otras lenguas esforzándose con los vericuetos (y matices regionales) del español. No molesta cierta falta de peso en algún grave como tampoco el haber optado – en pocas instancias – por una expresividad más vehemente que contenida. Lo demás emerge naturalmente, sin afectaciones, sofisticaciones ni cursilerías, Schrott se distancia del convencional bajo-barítono para llegar, con todo derecho, al “cantor” de pura cepa.

Como buen hijo de Uruguay, tierra neutra y a la vez con fisonomía única entre Brasil y Argentina, se muestra a sus anchas con las dos vertientes; por eso, tanto Caetano como Astor pueden confluir en su canto.  El fervoroso “Rojotango” – que titula el CD – de Ziegler es digno hijo de Piazzolla, “Milonga en el viento” emerge más cuidadosa y en los clásicos de Piazzolla, “Los pájaros perdidos” y “Chiquilín de Bachín” entrega versiones memorables como también del menos conocido”Bocha”. Del mismo autor, “Oblivion” (en francés) y “Rinascero” (en italiano) explotan otras posibilidades expresivas. Schrott sabe matizar la opresiva atmósfera porteña con el lirismo nostálgico brasileño, a un notable Insensatez sigue  “Agua y vino” de Gismonti y “Savieros” de Caymmi (excelente solo de saxo de Julio Botti) y la alegría de “Gracias a la vida” y “Desde que o samba e samba” de Veloso secundado por Sara Erde y Rinat Shaham.

Redondea la edición el valiosísimo aporte de la orquesta, en especial Héctor del Curto en bandoneón y el mismo Ziegler en piano sumándose a una esmerada presentación que incluye un texto de Mario Vargas Llosa saludando la aventura.

¿Cambalache, Sur, Discepolín o Manzi?…Quizás en una próxima entrega, Schrott decida incursionar en clásicos de  Carlos Gardel o  Julio Sosa. Puede y sabe cómo, tiene la voz y el enfoque correcto para  plasmar la definición de un gran argentino que se sentía casi uruguayo, Jorge Luis Borges: “El tango es una expresión directa de algo que los poetas han intentado expresar a menudo con palabras: la creencia de que una lucha puede ser una celebración”☼

Sebastian Spreng©

* ROJOTANGO, SONY CLASSICS 88697727292

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