Fulgor de dragón en el año del dragón

Lang Lang – foto Philip Glaser

No podrá quejarse el melómano local con la avalancha de eximios pianistas que recalaron en Miami durante la temporada 2011-12. De hecho, se concitaron tantos nombres en un período tan corto que tuvo lugar una suerte de “primavera pianística”. La ilustre lista empieza con los debuts del inglés Benjamin Grosvenor, el español Javier Perianes y la francesa Hélène Grimaud, seguido por los regresos de, entre otros, Stephen Hough, Yefim Bronfman, Antón Kuerti, Gabriela Montero, Cyprien Katsaris, Nikolai Lugansky, Jorge Luis Prats y Evgeny Kissin hace pocas semanas. Pero aún hay más.

Aparte del tradicional Miami Piano Festival – del 17 al 20 de mayo, miamipianofest.com -, la serie clásica del Adrienne Arsht Center culmina su ciclo con un grand-finale: la presentación de Lang Lang, carismática estrella internacional tan notable como polémica en un programa que incluye la Primera Partita de Bach, la Sonata 960 de Schubert y los Doce Estudios de Chopin Op. 25.

A días de cumplir sus treinta años – evento que será celebrado en el estadio O2 World de Berlin donde compartirá el escenario con cincuenta jóvenes promesas chinas – y en ruta hacia el sur donde tocará en San Pablo, Rio de Janeiro y el Teatro Colón de Buenos Aires, Lang-Lang vuelve a presentarse en Miami después de interpretar la integral de conciertos de Beethoven en Londres y de festejar el segundo centenario de la Musikverein vienesa.

Artista mediático como ninguno, ícono global de la juventud, dueño de un virtuosismo espectacular, la azarosa historia de su vida también parece haberse gestado en la mitología oriental. Enloquecido con la Rapsodia Húngara por Tom & Jerry al año y medio de edad, este prodigio debutó a los tres y a los cinco ya no le quedaban competencias locales por ganar. Sus padres, ante el desmesurado talento de su único hijo de nueve años, dejaron el Shenyang natal y se instalaron en Beijing para posibilitarle sus estudios en el Conservatorio Central de Música. Desde aquellos durísimos días – su padre empecinado en que fuera el número uno de la China y furioso ante los resultados de exámenes, llegó a sugerirle  que se suicidara “O te arrojas por la ventana o te tomas ese frasco de pastillas” – a su consagración meteórica luego de su paso por el Curtis Institute de Filadelfia, la seguidilla imparable de  triunfos y su actual estilo de vida de rock star en Nueva York, donde reside, el resto es historia minuciosamente documentada paso a paso en su autobiografía “Un viaje de millones de kilómetros”.

Desde que Lang Lang abrió los juegos olímpicos de Beijing en el 2008, añade a su labor inspirar a las jóvenes generaciones de su país, fenómeno que se ha dado en llamar el “Efecto Lang-Lang”, un literal dominó resultante en 40.000.000 de niños que cursan estudios de piano en la China de hoy.

Digno final de temporada entonces será deslumbrarse con los fuegos de artificio de esta “Generosa luz surcando el cielo”, significado del nombre de este “dragón del piano” en el año del dragón chino☼

Jueves 17 de mayo; 8.00 PM, (305) 949-6722, www.arshtcenter.org.

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