Kentridge dibuja la magia de Mozart

Desde David Hockney y Julie Taymor a Ingmar Bergman y Kenneth Branagh, Die Zauberföte ha sido y seguirá siendo un inagotable manantial de inspiración para directores y escenógrafos. Hasta dónde el aspecto visual puede hacerse dueño de un espectáculo lírico siempre ha sido obvio y acalorado tema de debate pero cuando en ese renglón se recurre a maestros de las artes visuales, ese protagonismo es previsible y en muchos casos, inevitable. William Kentridge no es la excepción y es el motivo principal de la edición en DVD de esta Flauta Mágica escalígera bajo la solvente batuta de Roland Böer.

El célebre artista sudafricano, también a cargo de la dirección escénica, estampa su inconfundible sello en una versión que desde su estreno (La Monnaie, 2005) viajó por varias casas de ópera y al recalar en La Scala, origen del presente DVD, logró la aprobación unánime del quisquilloso público milanés. Y hay sobrados motivos. Kentridge sabe alejarse del artificio y la vana espectacularidad para concentrarse en la lucha de luz y oscuridad a través de una antigua cámara de caja que invierte los negativos y por la que el público accede a su lectura de la ópera. Sus trazos, esbozos, carbones, tizas, negros, blancos, máquinas, alegorías y juegos animados encierran un rigor, una austeridad lineal y monocromática que maravillan  por su efectiva simplicidad de orfebre. Aunque inevitablemente prima la fuerza de sus imágenes, su mayor virtud es la clara intención de conquistar y atrapar sin pretender imponerse al aspecto musical.

Es obvio que para el artista, la partitura mozartiana simboliza el poder de la música al servicio del amor y que ve la relación Pamina-Tamino como una suerte de Orfeo y Eurídice invertidos, donde la poderosa figura femenina lidera al príncipe. Sitúa la acción a fines de la era victoriana y sugiere “la luz de la razón” como proyecto colonialista de la “ilustración”, enfatizado por el vestuario tradicional de Greta Goiris. Además, así como los límites de luz y sombra se confunden, borran y trastocan, otro hallazgo es jugar con la ambigüedad de los personajes poniendo incluso en tela de juicio al mismísimo Sarastro.

Si el concepto y realización visual de Kentridge son mas exitosos que su trabajo como director escénico; en lo musical, el sólido elenco brilla gracias al Tamino de Saimir Pirgu y la Pamina de Genia Kühmeier, la reina de la noche de Albina Shagimuratova y el Sarastro de Gunther Groissböck sin olvidar al Papageno de Alex Espósito.

Enmarcada – de hecho, protagonizada- por el soberbio trabajo del sudafricano, esta Flauta mágica (finalmente registrada para la posteridad) propone un desafío más intelectual que el acostumbrado, una velada diferente para adivinar e interiorizarse de los significados ocultos detrás del carbón de Kentridge y  en definitiva del genio de Mozart y sus infinitas lecturas☼

* DIE ZAUBERFLÖTE, DVD OPUS ARTE OA 1066 D

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