Michael Tilson Thomas: antológico West Side Story

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Al igual que Romeo y Julieta en la que está inspirada, una buena función de West Side Story debe garantizar un furtivo lagrimón a insinuarse, o en el mejor de los casos, asomar al minuto de comenzar. Como en sus ilustres hermanas mayores Madama Butterfly o La traviata, la tragedia subyacente avanza desde la primera nota creciendo hasta dejar un nudo en la garganta y convencer no sólo como musical sino como un fresco capaz de encarnar la más diversa y auténtica de las óperas urbanas americanas. Por si esto fuera poco, están las danzas de su creador Jerome Robbins, elemento fundamental en la trama y el texto de, nada menos, un entonces jovencito llamado Stephen Sondheim.

Y en esta flamante versión desde el Davies Symphony Hall de San Francisco debida a Michael Tilson Thomas, hay todo eso, hay lágrimas y danzas, danzas tan contagiosas que es fácil imaginarlo bailando en el podio como hizo Lenny en su grabación de estudio, arrebatado por el ritmo de una música a la que es difícil substraerse.

Aparte de la versión original de Broadway de 1957 con Max Goberman y la película de 1961, el mismo Bernstein se dio el gusto en 1984 de grabar una versión “a lo grande” con divos de ópera, quizás para probar el calibre operístico de su trabajo, cuyo resultado fue cuestionado por algunos sectores. Tener a Kiri te Kanawa y Tatiana Troyanos fue un placer que se dio el veterano compositor de sesenta y seis años además de Marilyn Horne (reemplazando a la proyectada Jessye Norman) en Somewhere y un José Carreras poco idiomático amén de otros problemas. Es una extraordinaria lectura a imagen y semejanza del inefable Lenny y por lo tanto, controvertida.

Justo tres décadas después Michael Tilson Thomas brinda una lectura referencial. Su mas consistente y cercano paladín es el encargado revitalizar la partitura y verterla inmaculadamente como principal atributo. Tal como hizo Daniel Barenboim en la grabación de la Segunda Sinfonia de su ídolo Wilhelm Furtwängler, en mas de un sentido MTT logra mejorar al propio Bernstein. Suele suceder. No es la primera vez que lo hace y es imposible no mencionar su extraordinario On the town, otra partitura que sufrió injustamente en manos del cine y que revivió en Londres con un elenco de gigantes (Hampson, von Stade, Daly, Ramey, Hadley, etc).

Si en su momento se mencionó a Dawn Upshaw y Barbara Hendricks como posibles Marias en registros completos que nunca llegaron a concretarse (Barbara Bonney lo grabó en 1993 con Barry Wordsworth y hoy es inevitable imaginar a Audra McDonald), MTT echa mano a cantantes provenientes de filas del teatro musical para darle el balance estilístico exacto; de hecho, la ternura estremecedora de la pareja protagónica conquista desde el vamos. Cheyenne Jackson convence como Tony y Alexandra Silber incluso le saca ventaja como Maria. Es una actuación de antología (y que en algunos momentos recuerda la sedosidad vocal de Kiri Te Kanawa) que se confirma en I feel pretty y especialmente en I have a love confrontando a la fiera Anita de Jessica Vosk, en esa suerte de minidúo Norma-Adalgisa á la americana donde aún perdura la ahumada opulencia de Tatiana Troyanos bajo Bernstein. Pero Silber y Vosk salen airosas como verdaderas criaturas del teatro estampando el sello deseado por el director.  Agregando a la receta un ideal Kevin Vortmann como Riff y Julia Bullock con un Somewhere que desplaza a previas competidoras se tiene un equipo ideal. Tanto Gee Officer Krupke como America brillan como deben, con el justo humor y desparpajo. Otra buena idea: reducir los diálogos al mínimo, respetuosa e impecablemente vertidos.

¿Quien hubiera dicho que aquel chico de catorce años que cambió el disco de West Side Story regalado por sus padres por las Tres Piezas para Orquesta de Alban Berg mas de medio siglo después grabaría la mejor versión de la composición de Bernstein?. El director angelino brinda la partitura practicamente completa con un monumental marco sonoro, el de su Orquesta de San Francisco que suena clara y gloriosa y en el punto exacto con mención especial a la percusión y bronces que se sacan chispas en el mambo. Comodísimo en este repertorio, diríase poseído por esta música que lleva en el alma, MTT rescata el renglón mas romántico con la elegancia apasionada del mejor Puccini así como del más puro jazz en los momentos urbanos, sin descuidar ningún renglón, enfatizando sus cambiantes, caprichosas múltiples facetas. Así como el tempranamente desaparecido John McGlinn (1953-2008) hizo con ShowBoat en 1987, MTT la rescata como joyita americana para recordar su lugar en el mapa del repertorio internacional.

Si bien vale destacar la excelente presentación, antes de leer los jugosos ensayos, reportajes, anécdotas y comentarios de MTT, Rita Moreno y Jamie Bernstein, conviene sumergirse directamente en el universo de estos modernos Montescos y Capuletos hasta dejarse atrapar y emocionarse sólo en virtud de la música de Bernstein. Y si hasta por motivos afectivos es difícil prescindir de la grabación de su autor, a partir de hoy este sensacional registro se impone como primera opción.

* BERNSTEIN-WEST SIDE STORY-TILSON THOMAS-SFO- 2 CD 821936-0059-2

 

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