Un impresionante Ocaso oriental

 

 

El ocaso de los dioses no sólo marca la épica conclusión de El anillo del nibelungo, es también la mas colosal de las óperas – aka drama musical – de Wagner, la única de la saga en emplear coros y desplegar un fresco dramático que requiere un asombroso espectro de posibilidades.

Si la magnitud y exigencias del Ocaso siempre sorprenden, también lo hace esta flamante versión originada en Hong Kong y que llega como culminación al Anillo emprendido por Jaap van Zweden y la filarmónica de esa ciudad en una sucesión de cuatro años evidenciando el éxito del emprendimiento registrado en su totalidad por el sello Naxos y que edita completo (8.501403) simultáneamente con Götterdämmerung.

La gran protagonista es la orquesta liderada por su regente desde 2012, el director holandés convence soberana fluidez y lustrosa sonoridad, auxiliada por una toma sonora espectacular a cargo de Phil Rowlands, James Clark y Roy Cheung, tratándose de una toma en vivo el mérito es aún mayor. La riqueza y transparencia de las cuerdas y bronces compite con cada sección en un alarde que dejaría perpleja a mas de una colega occidental.

Sin los peso pesados del Bayreuth de posguerra, la excesiva demanda por cantantes capaces de enfrentar el compromiso continúa provocando temprano desgaste en voces jóvenes, de ahí que llama la atención la homogeneidad del elenco a la postre un muestrario de voces nuevas y veteranas reunidas con particular éxito. . En primer término el debut como Brünnhilde de Gun-Brit Barkmin, joven lírico-dramática alemana que incursiona en las exigencias dramáticas del personaje con arrojo y excelente rendimiento señalando además un paso adelante por sobre las otras dos Brunildas anteriores del ciclo, Petra Lang en Die Walküre y Heidi Melton en Siegfried. Conocida por Salomé, Crysotemis, Elsa, Marie y Sieglinde, su instrumento es algo liviano para el papel pero lo negocia con brillante, incisiva proyección amén de algún agudo destemplado. A su lado el Sigfrido de Daniel Brenna es mas problemático, con magnífico centro y agudos forzados, sin dejar de cumplir en la extenuante asignación. Muy prometedores el Gunther del barítono chino Shenyang así como la excelente Gutruna de Amanda Majeski que revela facetas de este personaje a menudo anodino.

A los sesenta y seis años, deslumbra el Hagen de Eric Halfvarson quien después de dos décadas cantándolo en practicamente todos los Anillos del mundo, logra mantener el mismo terrorífico impacto de antaño. No desmerece el Alberich del húngaro Peter Kalmán, la negrura vocal de padre e hijo convencen como la nefasta dupla mientras que la imponente Waltraute de Michelle DeYoung acusa excesivo vibrato quitando efectividad al relato Höre mit Sinn, una de las mas bellas páginas wagnerianas.

No se quedan atrás las nornas y las hijas del Rhin a cargo de Sarah Castle, Stephanie Houtzeel, Jenufa Gleich y Eri Nakamura, Aurthelia Varak, Hermine Haselböck respectivamente completando un elenco de alto nivel. Tres coros- los de Namberg, Latvia y Hong Kong – unen fuerzas para impresionar tanto como la orquesta en los arduos momentos del tercer y cuarto acto.

A la vasta discografía de El ocaso de los dioses, se suma esta refrescante versión de van Zweden, de una urgencia, impacto y transparencia que la colocan entre las más recomendadas de las lecturas contemporáneas de un Anillo que culmina tan bien como empezó.

*Wagner, Götterdämmerung, Naxos 8660428-31-4 CDs

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