Javier Perianes, la música como rincón de reflexión

crédito Igor Studio

 

Es difícil no hacerse amigo de Javier Perianes, igualmente es difícil entrevistarlo y preguntarle por Javier persona porque a Perianes sólo le interesa la música, y además, compartirla. Esa sencillez lo hace grande y la absoluta concentración en su pasión, generoso. No sabe ni presume dicotomías, el músico no abandona a la persona, no huye con la justificacion del divo sino que apunta al artista íntegro. Y esa integridad acaba de ser galardonada por el Premio Plaza de España “su trayectoria en defensa de la solidaridad, la cooperación, la justicia social y la convivencia democrática”. 

Artista del año 2019 de los International Classical Music Award, el 5 de enero Perianes regresa a Miami por tercera para abrir la temporada clásica del Arsht Center, viene con la célebre Orpheus Chamber Orchestra. Desde su última visita su carrera ha sido rotunda, sólida, definitivamente meteórica. Miami ha visto su despegue y ahora, en una gira que culminará en Carnegie Hall, retorna con Mozart.

Y con el último de sus conciertos –  cuenta desde su residencia sevillana – que está imbuido de una luz, de una inocencia superior, de un positivismo deslumbrante sin perder jamás el elemento dramático, desgarrado y profundo. Un concierto que resume los veintiséis que le preceden y entonces uno se pregunta que más hubiera legado al mundo de la música de no haber fallecido con apenas treinta y cinco. 

¿Mas Mozart en el horizonte?

Definitivamente. La temporada pasada comenzó precisamente con este concierto No. 27 en Los Ángeles junto a Gustavo Dudamel, y para el futuro está previsto más Mozart con director y también desde el piano.

¿Chopin, Debussy, de Falla, tus tres cartas ganadoras?

Empezaría por aplicar la maravillosa frase de Goethe en Las afinidades electivas “..aquellas naturalezas que contrastan se aferran una a otra determinándose mutuamente, las denominamos afin o emparentadas”. Es una frase que define perfectamente esta tríada de estetas del piano. Los tres entablaron una lucha en la búsqueda de la esencia, hacia lo mas recóndito de ellos mismos. 

Ya exploró paralelismos entre Debussy y Chopin en Les sons et les parfums, acaba de regresar al francés en el estudio discográfico a propósito del centenario

Sí, como parte del ambicioso proyecto de Harmonia Mundi homenajeando el primer centenario de su fallecimiento, mi último álbum está dedicado al primer libro de preludios -al que me siento desde siempre muy cercano-, junto con las sublimes Estampas, además de registrar la Sonata para cello y piano junto a Jean-Guihen Queyras para otro de los álbumes del proyecto dedicado a sus tres últimas sonatas.

Las Estampas transportan a un jardín de infancia, a la sombra de un árbol, a una fuente…

Eso es Debussy: la evocación, una imagen, el viaje hacia otro sitio. Como él solía decir: “Cuando no se tienen los medios para pagarse los viajes, hay que suplirlo con la imaginación”. La respuesta son sus estampas, las pagodas, esa Granada acuática con jardines, esa España imaginada, recuérdese que nunca pisó territorio español, lo que lo hace aún más fascinante. Un artista que pudo describir un país sin haberlo visitado, o a partir de una postal que recibió de Manuel de Falla con la Puerta del Vino de la Alhambra.

Si Debussy es ejemplo y mago de la evocación, no querría etiquetarlo en un movimiento específico porque sería demasiado poco para lo mucho que fue, ni impresionista ni simbolista, él mismo decía que no había necesidad de etiquetarlo. Pianísticamente fue uno de los compositores mas trascendentes; si Ravel pertenece a una tradición mas clásica, Debussy es un absoluto revolucionario, en el lenguaje, en sus armonías, su sonido propone otra búsqueda, es una mezcla perfecta de lo ingrávido y lo preciso. No sólo es un pintor de sonidos, es su conexión paisajística, el vínculo con la naturaleza, con la arquitectura, las artes plásticas, es un compositor poliédrico y transversal en ese París que era la capital cultural del mundo.

En última instancia hablar de música es empequeñecerla pero también un modo de acercarla, y como de esa evocación se trata, con Debussy resulta más obvio que en otros. En un acto de humildad y libertad hacia el intérprete, en el Libro de Preludios coloca los títulos al final para no condicionar al intérprete. 

Ha grabado Schubert, Grieg, Beethoven, Mendelssohn, Debussy, Bartok… qué mas viene?

Un disco Ravel poniendo en perspectiva dos caras del compositor mostrando obras originales para piano junto a sus versiones orquestadas por él mismo. Un Ravel en el espejo, mirándose a sí mismo.

¿La tradición se continúa o se hace?

La tradición se escucha, se aprende, diría que incluso se siente. No podemos permanecer ajenos a los maestros del pasado. En ciertas formaciones hay un sonido característico trabajado durante décadas que conforman su tradición y su identidad, hasta tal punto de poder reconocerlas tan solo por ese timbre o color tan personal y particular. También contamos con grabaciones históricas de compositores como Rachmaninoff, Falla o incluso Brahms tocando al piano. Testimonian su visión de sus propias obras y sorprende la libertad y flexibilidad con la que interpretan su música. 

¿Qué puede hacer la música por el mundo de hoy?

La música, como todas las artes, es un rincón de reflexión. Nos obliga a guardar silencio y a escuchar al otro. Es conversación con respeto y atención entre diferentes personas. Es entendimiento, y es acuerdo. Es un arte extraordinario para fomentar el diálogo y sobre todo la escucha atenta.

 

*Javier Perianes con la Orpheus Chamber Orchestra, sábado 5 de enero de 2019, 8 PM, Knight Concert Hall, Adrianne Arsht Center, boletos Box Office 305.949.6722 Toll-Free: 877.949.6722

https://www.javierperianes.com

 

foto Igor Studio

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