El soñado lamento de una reina sueca

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Siempre se vuelve al primer amor y para Anne Sofie von Otter, después de una carrera signada por la versatilidad – desde todas las vertientes del repertorio escandinavo a la Entartete Musik, de Mahler, Mozart, Brahms, Grieg, Debussy, Berlioz, Strauss, Weill, Berg a la ópera, opereta y el repertorio popular – ese primer amor significa la música temprana y el barroco. Con voz inmaculada y “de vuelta de todo”, la gran cantante sueca no se ocupa ahora de Bach o Handel sino que aplica la sabiduría adquirida al primer barroco de Monteverdi, su sucesor Cavalli y contemporáneos italianos de Venecia a Nápoles con parada en Roma. Una exploración decantada para un disco imaginativo, minuciosamente planeado y cincelado, pleno de fascinantes connotaciones bajo la dirección del argentino Leonardo García Alarcón y su exquisito grupo Ensemble Cappella Mediterranea junto a solistas de jerarquía como Sandrine Piau y Susana Sondberg, impecables en dúos con la mezzo como el Dolcissimi baci y Pur ti miro.

El núcleo del programa son dos grandes escenas que ilustran un momento histórico: la noticia de la muerte del rey Gustavo Adolfo II a su consorte Maria Leonor de Brandemburgo (para más datos, padres de la célebre Reina Cristina de Suecia) en 1632 cuando la batalla de Lützen en la Guerra de los Treinta Años según la soleada visión de dos napolitanos contemporáneos y rivales: Luigi Rossi en el Lamento de la Regina di Suezia y Squarciato appena havea, una intrincada parodia de Rossi por el celoso Francesco Provenzale, pionero de la ópera en Nápoles. De la tragedia palaciega con visos romanos a la picante ironía napolitana, con tarantella incluida, ambos conforman un revelador festival estilístico compuesto de recitativos y arias que cubren un amplio espectro emocional donde la siempre exacta von Otter se supera a sí misma en las sinuosidades del arte de recitar cantando, atentísima a la elusiva sprezzatura – la habilidad de cambiar el ritmo de acuerdo al sentimiento a ilustrar – del período.

Al Lamento de Doriclea de Cavalli se suman otras reinas mitológicas (y alguna más terrenal) para completar una entrega donde prima la elegancia y expresividad de la palabra en música; Helena, Diana, Poppea y Penélope, éstas dos últimas gracias a Monteverdi, que justamente homenajeado como irrefutable precursor, abre el programa con un sublime Si dolce é’l tormento para cerrarlo con Di Misera Regina de Il Ritorno d’Ulisse. Un desfile de lamentos reales que se apacigua en pausas a cargo del ensamble en tres coloridas piezas instrumentales de Cavalli con solos que se transforman en absolutos protagonistas.

Desde las notas del libreto, la cantante informa su cambio de perspectiva hacia los recitativos, que al principio de su carrera consideraba “aburridos” como meros vehículos unificadores entre arias y que hoy sabe aprovechar al máximo. En esta despojada naturalidad, el resultado reconforta, no hay lugar ni momento que no esté aprovechado, iluminado, ni depurado expresivamente hasta obtener la esencia del estilo e interpretación.

La excelente presentación se suma a una óptima grabación de Naïve que favorece la transparente intimidad del recital y cada inflexión vocal e instrumental. 

Desde la portada, como aquella reina Cristina inmortalizada por Garbo en la proa pero tanto más satisfecha y sonriente, Anne Sofie von Otter parece contemplar sus dominios primeros y mas lejanos. Un sueño barroco del principio al fin gracias a la madurez de una artista ejemplar que en su evolución, audacia e inteligencia no deja de sorprender, rodeada por un equipo de primerísimo nivel.

☀SOGNO BAROCCO; GARCIA ALARCON, VON OTTER, NAIVE V 5286

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Leonardo García Alarcón

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