Schubert & Dessay, cantos de un pájaro herido

 

Quien la haya visto en escena no puede olvidarla. En la década del 90 y principios del siglo XXI, Natalie Dessay, actriz-cantante de raza y una soprano canario de agilidad pasmosa demostró un talento que revivió el arte de la soprano francesa como no se veía desde los días de Régine Crespin, ésta en otro repertorio. Lakmé, Zerbinetta, Olympia, Marie, Amina, Lucia, Violetta, Ofelia, Manon y una personalísima Melisande fueron algunos de los hitos del canario lionés, una estrella meteórica que pareció haberse consumido al retirarse de la escena lírica en el 2013 con apenas 48 años. Serios problemas vocales se sumaron a una criatura escénica que  fascinaba, que polarizaba audiencias y que acababa conquistando en virtud de su sinceridad y entrega como artista. En cambio, el disco nunca fue el medio que mejor la representó, para captarla, entenderla, disfrutarla se la necesitaba toda; voz e imagen, en definitiva, digna representante de esta época.

Después de una larga pausa, Dessay necesita, debe reinventarse, así canaliza su talento con Michel Legrand, musicales, cabaret y otras vertientes. Sorpresivamente irrumpe con un álbum dedicado al Lied alemán, al inmenso Schubert del que escoge dieciséis de sus más de seiscientas canciones. Como Mozart, cantar Lied es mucho mas difícil (y traicionero) de lo que parece, va tanto más allá de cantar, y un cantante esencialmente de ópera como en su caso, puede verse en figurillas en este territorio poco familiar. A veces con las buenas intenciones, no alcanza. Con inteligencia, sensibilidad y exquisitez sortea casi todos los obstáculos en este desafío que no incluye canciones poco frecuentadas sino las mas conocidas, doble desafío como corresponde a esta artista tan intrépida como indomable.

Cada Lied emerge interpretado con infinito cuidado, diríase “bordado”, algunas con un hilo de voz proponen un enfoque íntimo que termina por barnizar todo el registro, desde un lugar secreto que Dessay invita a su audiencia a compartir. Es un pajarito herido, no cabe duda, y esa herida duele, es la melancólica sensación que transmite una voz intensa y lacerante que apiana, que susurra, que canturrea, que cuenta, que de vez en cuando incurre en algún vicio heredado de las heroínas operísticas y a la que no se le puede aplicar presión porque el vibrato se vuelve demasiado agresivo, tal el caso de los clímax de  Du bist die RuhMargarita en la rueca

Lo mejor es el repertorio mas liviano y urgente, Am Bach in Frühling es una delicia así como Geheimnis y Nachtviolen donde la cantante se abandona a las palabras, sin importarle carencias vocales. No se quedan atrás Im Frühling ni Rastlose Liebe. Si un clásico como Der Hirt auf dem Felsen resulta menos exitosa de lo que pudo suponerse (impecable Thomas Savy en clarinete), Erlkönig peca de excesivo dramatismo y una poco feliz frase final.

Al piano, el notable Phillipe Cassard es un acompañante perfecto que sabe adaptarse a las necesidades de la solista y que además brilla en la transcripción de Auf der Wasser zu singen de Liszt.

Un compacto que en principio desconcierta y luego bien puede volverse un gusto adquirido; mucho más que un “succes d’estime” más allá de cierta monotonía que en instancias puede amenazar tediosa; es un intento valioso y valeroso de una artista que no deja de mostrar su siempre personal, significativo enfoque, que siempre tiene algo para decir.

*SCHUBERT, DESSAY, CASSARD, SONY CLASSICAL 8895419882

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