Julian Prégardien, digno hijo de su padre

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Obvio y merecido título a la reseña del primer compacto de Julian Prégardien, hijo de Christian Prégardien. Ambos tenores, ambos liederistas alemanes de primera categoría que dicho sea de paso, acaban de grabar un disco juntos y se presentarán en el Wigmore Hall londinense. Lo cierto es que el vástago hereda el talento y la imaginación del padre quien, entre tantos trabajos destacados, grabó un memorable Winterreise con acordeón, uno de los mejores y mas insólitos del catálogo. No se queda atrás Julian que presenta un programa precioso con canciones de cuatro compositores unidos por una amada – An die Geliebte es el nombre del recital – desde el tempranísimo al tardío romanticismo, desde Beethoven y Weber a Hugo Wolf y Richard Strauss.

A la amada lejana no sólo es el único ciclo de canciones compuesto por Beethoven sino un grupo de imágenes poéticas hilvanadas en una sola canción que revelan al titán enamorado. Una joya del género donde todo es dulzura, nostalgia y anhelo, es una faceta desconocida de Beethoven que aflora radiante en la voz del tenor al borde de los treinta años, de un lirismo certero y vibrante que apela al historicismo con una emisión blanca y punzante. El descubrimiento del recital es el ciclo Los cuatro temperamentos sobre el amor perdido compuesto ese mismo año de 1816 por Carl Maria von Weber y que funciona como contrapartida irónica, casi burlona, en la figura de cuatro amantes reaccionando frente al amor perdido.

Del 1816, Pregardien salta setenta años para arribar al fin del período con Wolf y Strauss. En el pequeño ciclo Mädchenblumen (Flores para una doncella) dedicado al tenor Hans Buff-Giessen, Strauss recurre al preciosismo en la descripción de cuatro flores en un tour-de-force para el cantante que debe apelar a todos sus recursos. Seis de las cincuenta y tres Mörike-Lieder del “Lobo salvaje” redondean la entrega y vale mencionar la Canción del viento, donde Prégardien hace gala de un Wolf apartado de todo amaneramiento y excesiva pulcritud. Después de A la amada, curioso contraparte de Wolf a Beethoven, el grande de Bonn cierra el programa con Resignación, otra pieza que debiera ser mas frecuentaba y con la que el cantante concluye, tal como menciona en sus excelentes notas del disco, esta suerte de Liederkreis (ciclo de canciones) personal. En resumidas cuentas,el tenor vuelve al punto de partida, al año 1816, dejando en suspenso la última sombría sentencia “Apágate luz mía” donde Beethoven se hermana con su contemporáneo Schubert.

Con el impecable acompañamiento de Christoph Schnackertz, este original y no menos ambicioso programa armado con imaginación suma interpretaciones que atestiguan vasta cultura no sólo asimilada sino aplicada con gracia y calidad indiscutibles.

* AN DIE GELIEBTE, JULIAN PRÉGARDIEN, MYRO CLASSICS MYRO12

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