Dietrich Fischer-Dieskau, adiós Atlas
mayo 19th, 2012 § Dejar un comentario

Dietrich Fischer-Dieskau (1925-2012)
Como no podía ser de otro modo, acorde a su inveterado estilo, nuestro poeta-cantante se fue en mayo. Como “En el maravilloso mes de mayo” de Dichterliebe (“Amor de poeta”) con la que aquel barítono de, entonces para mí, nombre impronunciable me abrió la puerta a un universo impensado, que estaba tan a mano y sin embargo, parecía hermético y no demasiado atractivo. Un universo de una simplicidad y magnificencia tan acogedora como deslumbrante, el del Lied y sus vertientes de la mano de una “voz de oboe” como alguien la definió.
Fue gracias a esa voz balsámica, cuya belleza inaudita unida a una pronunciación perfecta que limaba toda aspereza del alemán sumado a un enfoque nuevo que Dietrich Fischer Dieskau – “el mas significativo cantante de posguerra y quizás del siglo” según Bernstein – abrió una senda a generaciones enteras como portador entusiasta de la antorcha del Lied, sin dejar que esa llama se extinguiera después del horror de la Segunda Guerra Mundial.
Fue Fischer-Dieskau (“DFD”) el hacedor del puente vital e impostergable entre la vieja y la nueva guardia, el que rescató la belleza esencial de un mundo que había colapsado ante sus ojos. Ese apuesto berlinés que debutó en plena guerra con El viaje de invierno, el ciclo esencial de Schubert que grabaría una docena de veces, cuyo hermano minusválido fue víctima de la purga racial de los nazis, que fue reclutado por la Wehrmacht, estacionado en el frente ruso y que fue dos años prisionero de guerra, se convirtió en el emblema musical del renacer de Alemania.
Fue el nexo entre sus idolatrados Hans Hotter y Wilhelm Furtwängler (su último libro narra sus encuentros, “Júpiter y yo”) y sus queridos Sviatoslav Richter y Leonard Bernstein; su influencia llega hasta hoy en la impronta dejada en, y sólo en su cuerda, Thomas Hampson, Christian Gerhaher, Bryn Terfel, Thomas Quasthoff, Matthias Görne, Dietrich Henschel, Andreas Schmidt y tantos mas.
Gracias a su apostolado del canto, Goethe, Rückert, Heine, Schiller volvieron a brillar en la música de Schubert, Schumann, Beethoven, Wolf, Brahms, Loewe, Mahler, Strauss, Mendelssohn, Hindemith… No le quedó rincón por explorar, fue el artista mas grabado de la historia de la discografía, sólo su integral de las seiscientas Lieder de Schubert con Gerald Moore, da idea de un vastísimo legado que incluye todos los géneros y estilos.
Sus conquistas son tantas y conocidas que hoy no vale la pena enumerarlas, así como tampoco la lista apabullante de colegas y colaboradores Su conocimiento enciclopédico, su intelecto monolítico, su inteligencia legendaria, su pacifismo a ultranza – “Fui soldado y fue lo peor de todo” – se hizo carne en aquel célebre Réquiem de Guerra de su amigo Benjamin Britten que unió a vencedores y vencidos en Coventry con el más doliente y reconfortante de los nunca más.
Queda el agradecimiento de todos, aficionados, melómanos y colegas como el barítono Thomas Hampson a quien escucharlo “le cambió la vida”; como a tantos, como a mí. Y agradecerle su inmenso, inspirador Liederkreis. Me queda el recuerdo imborrable de un recital Goethe-Schubert en un Berlín todavía dividido por el muro, repleto de una audiencia joven que en silencio sepulcral absorbía con devoción cada inflexión y color de la todavía magnífica voz del maestro a los sesenta y tres años.
Desde Papageno y Don Giovanni pasando por Wolfram, Telramund, Gunther, Mandryka, Barak y aquellos Rigoletto, Scarpia, Iago y Macbeth (para sus detractores su tendón de Aquiles por poco “italianos”) a los estremecedores Wozzeck, Matías El Pintor, Lear, Doktor Faust y aquel solitario universal de la despedida en Das Lied von der Erde (La canción de la tierra) cuyo “Ewig…Ewig…” se hace hoy tan emblemático como su otro Mahler referencial: Ich bin der Welt abhanden gekommen, igual que el eco del Ich habe genug de Bach, del “Entrégale estas canciones” de A la amada lejana beethoveniana o del “Organillero” del Winterreise preguntándole a ese viejo misterioso (Dios?) “Si me voy contigo, acompañarás mi canto?”.
Medio siglo como cantante infatigable y además director, narrador, actor, pedagogo, escritor, teórico, pintor, ensayista, en definitiva, maestro. Titán y héroe ineludible y modélico del siglo XX, Dietrich Fischer Dieskau murió a diez días de su cumplir los 87 acompañado por su cuarta esposa, la eximia soprano Julia Várady, en su casa de Starnberg (Baviera), el mismo día que un siglo y un año fallecía su venerado Gustav Mahler. Lo sobreviven sus tres hijos Martín, Mathias y Manuel de su primer matrimonio con la cellista Irmgard Poppen, fallecida en 1963 durante el parto del último.
Un auténtico “Mensch”, pacífico ave fénix responsable por construir un mundo mejor, entregó, regaló y legó belleza; un patriarca que con su cara de gato sabio, socarrón y querible, acuñó máximas como “Un cantante sólo tiene dos posiciones: acostado durmiendo o de pie cantando”.
Y no es una falta de respeto sino el mayor de los cumplidos afirmar que si Frank Sinatra fue “la voz” de la canción popular, Fischer Dieskau lo fue y lo será de la canción “erudita”. Y que como Carlos Gardel, cantará cada día mejor☼
DFD Referencias esenciales en CD
- Bach – Cantatas – Karl Richter, d.
- Berg – Wozzeck – Karl Böhm, d.
- Brahms & Beethoven Lieder – Jorg Demus, p.
- Brahms – Deutsche Volkslieder – Schwarzkopf, Moore
- Britten – War Requiem – Benjamin Britten, d.
- Mahler – Lieder – Karl Böhm/Rafael Kubelik, d.
- Mahler – Das Lied von der Erde – Leonard Bernstein, d.
- Mahler – Des Knaben Wunderhorn – Schwarzkopf, Szell,d.
- Mendelssohn & Loewe – Lieder – Moore, Sawallisch, p.
- Schumann – Liederkreis, Dichterliebe, etc – Christoph Eschenbach, p.
- Schubert –Winterreise, Die schöne Müllerin, Schwanengesang– Moore
- Schubert – Goethe Lieder – Jorg Demus, p.
- Strauss, R. – Lieder – Wolfgang Sawallisch, p.
- Verdi – Rigoletto – Rafael Kubelik, d.
- Wolf – Mörike Lieder – Sviatoslav Richter, p.
- Wolf – Italianisches & Spanisches Liederbuch – Gerald Moore, p.
- Lieder (Berlioz, Cornelius, Krenek, Reger, Dessau, etc) – A. Reinmann, p.
- An die Musik (de Mozart a Wagner, etc) – Miscelánea
Lang Lang, el piano del siglo XXI
mayo 20th, 2012 § Dejar un comentario
El último, y uno de los mas esperados conciertos de la temporada, en el Adrienne Arsht Center tuvo con Lang Lang un apropiado telón final. Al filo de los treinta años, el carismático pianista chino parece haber asumido una nueva actitud o ciertamente una que va acorde al repertorio elegido. Si bien todo emerge minuciosamente calculado – coreografiado en el saludo y ademanes – vale destacar que después del impactante recital de hace dos años, en esta ocasión abordó un largo programa, mas comprometido y serio que el anterior, a fin de demostrar (y confirmar) su creciente (y bienvenida), madurez.
Se lo vió contenido y su asimilación del repertorio mostró su versatilidad descomunal. Es indudable que se está frente a un pianista de medios prodigiosos. Menos mecánico que antes, si por momentos monocromático, en la Primera Partita (BWV 825) de Bach reconfirmó su pasmosa digitación al ofrecer una interpretación galante, de cristalina limpidez.
La formidable Sonata en si bemol mayor D 960 de Schubert supone un compromiso interpretativo y emocional mayor y Lang – que tiene casi la misma edad de Schubert al momento de componerla – cumplió en casi todos los rubros. No obstante, esa otra dimensión que sugiere e impone, apenas fue rozada por momentos. Ese canto general – el de la angustia disimulada con la mas inofensiva canción – que propone esta suerte de sinfonia póstuma para el piano tuvo sus cimas y abismos pero nunca tocó ambos extremos. El intérprete optó por un paseo original, eminentemente clásico, equilibrado y admirable, para plasmar un Schubert sin oscuridades, sin trivialidades ni amaneramientos, pleno de canto, delicado y diáfano. En una obra que va directo al corazón y que se convierte en el espejo del intérprete, primó la técnica depurada y contundente.
En la misma vena, los Doce Estudios (Opus 25) de Chopin, uno de sus caballitos de batalla, desfilaron puntuales e inmaculados, con la espectacularidad esperada por la inmensa mayoría del público que llenó el Knight Center y que interrumpió entusiasta en el penúltimo estudio. Dos bises de Chopin (Un Estudio del Opus 10 y el Primer Vals del Opus 18) recompensaron los aplausos.
Mas allá de la publicidad mediática que en ocasiones conspira contra él, Lang Lang es un virtuoso que se dirige con prisa y sin pausa hacia la introspección y, esperemos, grandeza de sus antecesores ilustres. Vertiginoso e infalible refleja los tiempos que corren, es un pianista para el siglo XXI☼
El inimitable encanto de Flicka
mayo 20th, 2012 § Dejar un comentario
Con motivo de la actuación de Frederica von Stade en su regreso y despedida del Teatro Colón el último jueves 17 de mayo, el diario Ámbito Financiero de Buenos Aires me pidió una semblanza a título personal (*)
El inimitable encanto de Flicka
Hace unos treinta años, un habitué del Colón me reprochó, razón tenía, el haber faltado al debut de una ascendente mezzo norteamericana con nombre alemán: Frederica von Stade. Me conformé con una crítica que alababa su talento pero que dejaba entrever que la joven no tenía pasta de estrella. Amén, para crítico y lector al que le bastó un providencial Cherubino para captar su magnitud de artista esencial.
En 1990, a propósito de su segunda visita a Buenos Aires perdí la posibilidad de entrevistarla. Otra vez había desperdiciado el placer de conocerla, uno que afortunadamente llegó años después y “por casualidad”.
Hoy quiero aprovechar esta ocasión para testimoniar mi admiración y una amistad que atesoro en cada encuentro con Flicka – su apodo familiar originado en la novela infantil Mi amiga Flicka que trascendió a su otra gran familia, la de la música – y hacer mías las palabras de su gran amigo y compositor Jake Heggie “Es una persona que mejora este mundo”.
Como corresponde, ella no es conciente de su encanto y aún se asombra con las reacciones que provoca. A su voz inconfundible, dorada, de lustroso color madera y clara impostación vienesa, suma talento, estampa, naturalidad, ternura, ductilidad y la innata aristocracia que se desprende de ser ella misma. La alquimia funcionó pero se rompió el molde, Flicka es pieza única y genuina.
Esta espléndida mujer que nació dos meses después de la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, que creció entre la Costa Este, Grecia y Francia, hubiese querido cantar como Ethel Merman y brillar en el Broadway que frecuentaba de niña pero, el destino digitado por Mozart y sus secuaces celestes, le tenía reservado “encarnar” a Cherubino (y sus parientes Octavian, Hansel, Sesto e Idamante) a las Cenicientas francesa e italiana, Rosina, Melisande y Charlotte, el nombre de su, por ahora, adorada única nieta. Sin contar con los papeles que le han compuesto, los oratorios, operetas y el cancionero clásico (y popular) francés, alemán y americano, parecería personificar al inefable Amor de William Bolcom. Verla cantar Magnolia (Showboat), María (The Sound of Music) o How long has this been going on confirma que la pérdida de Broadway fue la ganancia de la lírica.
Flicka es el pendant estadounidense, más lírico, de su amiga Marilyn Horne, y su nombre europeo esconde una bonhomía, modestia, profesionalidad y calidez esencialmente americanas. Premiada, condecorada, y querida como pocas en el mundo musical, es una auténtica “ciudadana del mundo” disfrutadora de los dividendos que paga la integridad como artista y como persona.
Después de cuatro décadas en una profesión a la que llegó “just for fun” – gozo que contagia porque es su motor – ha ido despidiéndose, no del todo convencida, del Met, Carnegie Hall, Chicago y ahora de su querido Teatro Colón: “el único con un público capaz de llenar varias funciones de Pellèas”.
Quienes conocemos su modestia proverbial sabemos que así como puede manejar horas para brindar confort a un moribundo o regalar una Masterclass, un día canta en la Casa Blanca y al siguiente enseña al coro de la escuela de niños carenciados donde es puntual voluntaria. Si la compasión es su credo tácito, es inevitable evocar a Emily Dickinson y su “Si puedo aliviar un dolor, no habré vivido en vano…”.
Y si sus hijas todavía “protestan” porque su madre canta todo el día, vuelven a caer rendidas con sus originales sandwiches de tomate; un simple manjar del que tímidamente da la receta, ruborizada como la “nena” que significa su apodo. Exquisitos e inimitables como ella, son también ingredientes del irresistible encanto de ”Mi amiga Flicka” ☼
© Sebastián Spreng
Fulgor de dragón en el año del dragón
mayo 14th, 2012 § Dejar un comentario
No podrá quejarse el melómano local con la avalancha de eximios pianistas que recalaron en Miami durante la temporada 2011-12. De hecho, se concitaron tantos nombres en un período tan corto que tuvo lugar una suerte de “primavera pianística”. La ilustre lista empieza con los debuts del inglés Benjamin Grosvenor, el español Javier Perianes y la francesa Hélène Grimaud, seguido por los regresos de, entre otros, Stephen Hough, Yefim Bronfman, Antón Kuerti, Gabriela Montero, Cyprien Katsaris, Nikolai Lugansky, Jorge Luis Prats y Evgeny Kissin hace pocas semanas. Pero aún hay más.
Aparte del tradicional Miami Piano Festival – del 17 al 20 de mayo, miamipianofest.com -, la serie clásica del Adrienne Arsht Center culmina su ciclo con un grand-finale: la presentación de Lang Lang, carismática estrella internacional tan notable como polémica en un programa que incluye la Primera Partita de Bach, la Sonata 960 de Schubert y los Doce Estudios de Chopin Op. 25.
A días de cumplir sus treinta años – evento que será celebrado en el estadio O2 World de Berlin donde compartirá el escenario con cincuenta jóvenes promesas chinas – y en ruta hacia el sur donde tocará en San Pablo, Rio de Janeiro y el Teatro Colón de Buenos Aires, Lang-Lang vuelve a presentarse en Miami después de interpretar la integral de conciertos de Beethoven en Londres y de festejar el segundo centenario de la Musikverein vienesa.
Artista mediático como ninguno, ícono global de la juventud, dueño de un virtuosismo espectacular, la azarosa historia de su vida también parece haberse gestado en la mitología oriental. Enloquecido con la Rapsodia Húngara por Tom & Jerry al año y medio de edad, este prodigio debutó a los tres y a los cinco ya no le quedaban competencias locales por ganar. Sus padres, ante el desmesurado talento de su único hijo de nueve años, dejaron el Shenyang natal y se instalaron en Beijing para posibilitarle sus estudios en el Conservatorio Central de Música. Desde aquellos durísimos días – su padre empecinado en que fuera el número uno de la China y furioso ante los resultados de exámenes, llegó a sugerirle que se suicidara “O te arrojas por la ventana o te tomas ese frasco de pastillas” – a su consagración meteórica luego de su paso por el Curtis Institute de Filadelfia, la seguidilla imparable de triunfos y su actual estilo de vida de rock star en Nueva York, donde reside, el resto es historia minuciosamente documentada paso a paso en su autobiografía “Un viaje de millones de kilómetros”.
Desde que Lang Lang abrió los juegos olímpicos de Beijing en el 2008, añade a su labor inspirar a las jóvenes generaciones de su país, fenómeno que se ha dado en llamar el “Efecto Lang-Lang”, un literal dominó resultante en 40.000.000 de niños que cursan estudios de piano en la China de hoy.
Digno final de temporada entonces será deslumbrarse con los fuegos de artificio de esta “Generosa luz surcando el cielo”, significado del nombre de este “dragón del piano” en el año del dragón chino☼
Jueves 17 de mayo; 8.00 PM, (305) 949-6722, www.arshtcenter.org.
Novena de Mahler: final y principio
mayo 13th, 2012 § Dejar un comentario

Michael Tilson Thomas – foto Chris Wahlberg
Una vez más tuvo razón Mahler y su “Mi momento llegará”. Para reconfirmar aquella frase profética bastó el lleno total de la New World Symphony y las dos mil personas que siguieron el evento en el parque adyacente “via Wallcast” en la noche de “Super Luna”. Y Michael Tilson Thomas, como viene haciendo cada temporada con una sinfonía diferente del compositor, cerró con la monumental Novena, ésta del 2011-12, quizás la mas brillante, variada y completa de su “Academia Orquestal Americana” de los últimos años.
Esta última sinfonía (la Décima quedó inconclusa), es una de resignación, de aceptación, de final de vida (no “muerte”), del desafío íntimo para superar el temido “nueve” beethoveniano y sobreponerse a tres golpes que le asestó el destino: la muerte de su hijita, su fin como director de la ópera vienesa y el diagnóstico de su condición cardíaca. Aquí no existe la resurrección (de la Segunda), ni “la alegría es mas grande que el dolor” (de la Tercera), ni la recompensa divina (de la Cuarta), aquí sólo hay, como puntualizó Bruno Walter, “un vuelo entre la tristeza del adiós y la visión de la luz celestial”. Sólo queda abrazar la reconciliación para quien entonces escribió “Estoy mas sediento de vida que nunca”.
A cien años de su estreno póstumo, Michael Tilson Thomas abordó esta obra – donde no hay nada que no sea “puro” Mahler y una “muerte y transfiguración” diferente a la de su contemporáneo Richard Strauss – con una visión particularísima, equilibrada, clara y también distante, la del hombre actual mirando al último exponente de la gran tradición romántica e iniciador de la música de nuestro tiempo. Fue una versión camarística, transparente, rauda, sin alardes emocionales y diáfana, realzada por el excepcional rendimiento de “su” joven orquesta, que apenas cinco días atrás había marcado un hito con El castillo de Barba Azul.
Desde el primer movimiento, el director pareció atar cabos, mostró los ecos de la primera y subsiguientes sinfonías, de La canción de la tierra, de Los Adioses y del vals Disfrutar la vida de Johann Strauss al que tan curiosa y paradójicamente hace alusión; bocetó velozmente los paisajes de una vida que irrumpían y desaparecían en frases musicales deshilachadas y como un experto dibujante los hilvanó para presentar la imagen de la asombrosa arquitectura de la pieza.
El despreocupado Ländler del segundo movimiento fue rústico y marcado, con la “salvaje vulgaridad” a la que se refirió Adorno. Situó los contrapuntos del Rondo-Burleske al borde del expresionismo, casó lo macabro con lo sublime, lo morboso con la mueca feroz en las figuras de los bronces insolentes y desenfadados. Después del sarcasmo de estos dos movimientos, llegó la caída al vacío frente al mas vasto y denso Adagio de su producción.
Sin embargo, no se llegó al abismo, esta lectura tuvo como vectores la diafanidad del entramado sonoro (con un vigoroso aporte de las cuerdas rematando una participación destacadísima), y un distanciamiento y contención que ganó por sobre la emocionalidad acostumbrada hasta llegar a una luminosa disolución. Fue un final sublimado, sin amarguras ni lágrimas, con un dejo de esperanza y de principio, con el guiño de aquel Disfrutar la vida por sobre el pesimismo de las cuerdas que ominosas evocaban las Kindertotenlieder.
Un digno memento para concluir una temporada memorable que no hace más que ansiar por la próxima☼
Una versión condensada fue publicada en El Nuevo Herald, Mayo 13, 2012
Valseando con el maestro Harnoncourt
mayo 9th, 2012 § Dejar un comentario
El venerable león vuelve a rugir y haga lo que haga siempre causará alguna polémica. Esta vez Nikolaus Harnoncourt ruge disimulando una sonrisa contagiosa que deleita a todos con una propuesta feliz como la Viena imperial: la historia de la “revolución” originada por el vals, y conste que el término “revolución” está usado en dos acepciones, como cambio profundo y como girar o rotar.
Y la exploración de danzas que evolucionaron hacia el vals lo llevan a iniciar el programa con las contradanzas de Mozart y las seis danzas alemanas KV 571, una delicia con acentos turcos tan de moda por entonces. Prosigue con Johann Strauss I y la Marcha Radetzky, en su primera versión, seguidas por estrenos como Cuadrilla del Pastor, Carnaval en Paris, el Vals del Puente Colgante (Erste Kettenbrücke-Walze) – que inspirará uno de Los Tres Valses de Oscar Straus – y el irresistible Walzer á la Paganini.
El segundo disco dedicado al contemporáneo y rival de Johann Strauss II, Joseph Lanner trae piezas poco frecuentadas como el Hexentanzwaltzer, el galante Sehnsuchts-Mazur y Die Schonnbrunner Waltz sin olvidar la disparatada Malapou-Galopp con toda la orquesta contando en voz alta tanto o la ignota Polca Cerrito, cuyo nombre está tomado del “Cerrito” paraguayo apelando a su “exotismo”.
La impecable Concentus Musikus Wien – conjunto que el director fundó con su mujer, la violinista Alice Harnoncourt, en 1953 dando el puntapié inicial al movimiento de música de práctica informada – incluye diez tipos diferentes de trompetas. Aunque el maestro ha dirigido el clásico concierto de Año Nuevo desde el Musikverein en dos oportunidades (2001 y 2003), este album doble es definitivamente “especial” por el sabor auténtico de la orquesta, el estilo y gusto evidenciado detrás de cada pieza, el uso de manuscritos originales e instrumentos perimidos que brinda sonidos únicos y evoca las bandas de la Viena de la época, tanto que puede convertir cada día en un primero de año. Una revolución tan apetecible que para completar la fiesta sólo faltaría una porción de Sacher Torte☼
* WALZER REVOLUTION SONY 88697914112
Natalie Dessay, retorno a la fuente
mayo 4th, 2012 § Dejar un comentario
Ocupada con las pirotecnias vocales de Lucia, Marie, Amina, Cleopatra y Violetta, Natalie Dessay nunca pareció entusiasmarse demasiado con la canción francesa y menos todavía, en recital. Pese a esta reticencia; su voz, estilo y, obviamente, dicción resultan ideales para este repertorio. Hoy, cuando su frescura y recursos vocales se ven de algún modo comprometidos, este retorno a las fuentes es la oportunidad indicada para probarlo con un inteligente recital en conmemoración a los 150 años del nacimiento de Debussy. Su instigador, inspirador, cómplice y partenaire es el eximio pianista Philippe Cassard.
La soprano lionesa, formidable “animal escénico” que se aburre con todo aquello que no es nuevo, original o extravagante, debe aquí concentrarse en otras facetas expresivas, en síntesis, desafiarse y competir consigo misma. Como no podía faltar en el menú, hay novedades, cuatro canciones nunca antes publicadas firmadas por un Debussy de menos de veinte años – de hecho, el programa se concentra en composiciones tempranas como Fêtes Galantes y su Clair de Lune que titula el disco – y una versión de La Damoiselle Élue con piano además de soprano, mezzo y coro.
El traslado a la intimidad del género funciona y el acompañamiento de Cassard le brinda evidente seguridad y confianza. Dessay usa cuidadosa e inmaculadamente su instrumento y si ante la presión éste cede a un vibrato demasiado amplio lo compensa con elegancia, estilo y un gusto por cantar reservado a pocos. El ingrediente principal es la fragilidad, la misma encarnada en la elusiva Melisande (que ha interpretado exquisita aunque muy esporádicamente) y que gracias a su inteligencia y musicalidad capitaliza al máximo para salir airosa.
Una edición pulida donde hasta la portada con ecos de la Belle Epoque se aleja del común denominador actual, y que ojalá preanuncie el inicio de un camino paralelo donde la intérprete tiene mucho que aportar. Basta imaginarla en, por ejemplo, el repertorio de Yvonne Printemps con quien no sólo guarda cierto parecido físico sino con la que también podría compartir la sagaz definición de Noel Coward “En escena tiene la virtud de aniquilar todo sentido crítico”☼
* DEBUSSY, CLAIR DE LUNE, VIRGIN CLASSICS, 50999 750769 2 6
En Miami como en Viena
abril 30th, 2012 § Dejar un comentario
Para el nutrido grupo que desafió la lluviosa tarde del domingo, el pasado 29 de abril pareció transmutar Miami por Viena. Así comenzó el Festival Mainly Mozart en la amplia sala del Museo de Coral Gables, ámbito algo reverberante pero acogedor y adecuado, con un excelente Liederabend guiado por el musicólogo Frank Cooper – justo, conciso y ameno – a cargo de un viaje por la historia de la canción de Mozart a Brahms.
Fue una presentación donde cada renglón exhibió el máximo cuidado con cantantes que aportaron perspectivas válidas, diferentes entre sí, para pintar un retrato convincente de un género desgraciadamente poco frecuentado en estas latitudes. Con su color característico, los cuatro registros – soprano, mezzo, tenor y barítono – contribuyeron a redondear una tarde que hizo olvidar las inclemencias del tiempo.
La buena selección de La bella molinera de Schubert por el tenor Tony Boutté, timbre esmaltado e impecable estilo (exquisito en Der Neugierige) abrió la senda para tres de los Rückert-Lieder de Mahler en una noble lectura de Misty Bermúdez, destacada mezzo de Seraphic Fire que crece y evidencia una feliz evolución vocal e interpretativa. Con ganadora frescura, la joven soprano Susan Williams emergió airosa del compromiso de cuatro Mörike-Lieder de Wolf mientras Dean Southern – también sagaz director de escena en UM – supo crear el detallado microcosmos para cada canción de Mozart, Haydn y Beethoven, donde no pudo faltar Adelaide. Bien secundados al piano primero por Geoffrey Loff y luego por el mas experimentado Jeffrey Brown, el cuarteto concluyó la tarde con una deliciosa versión de los Liebeslieder Walzer (Op. 52) de Brahms.
Un cálido inicio a la edición decimonovena del ya tradicional festival Mozart de Coral Gables, ahora en conjunción el Miami Music Project. Sirviendo de fondo a los músicos, el tapiz con antigua cartografía de la Florida fue la única indicación de que no se estaba en Viena☼
Para información de los próximos eventos del festival sírvase pulsar aquí.
Mozart & amigos: siempre en domingo
abril 28th, 2012 § Dejar un comentario
Si vive en Miami y el próximo fin de la temporada le ocasiona justificado vértigo, con esta información tendrá menos razones para sentirse al borde del abismo. Mayo será un mes con buenas propuestas y, obviamente, mucho más fáciles de agendar. En la primera semana del mes finalizan las temporadas de la NWS (Novena Sinfonía de Mahler, 5 y 6), FGO (Romeo & Juliette), MISO ( con “Las Tres B” el 11), Seraphic Fire (con “La gloria del barroco latinoamericano”), la serie clásica del Arsht Center con Lang-Lang (17) y el 19 la de Sunday Afternoons con el dúo Krylov-Mogilevsky pero, a no desesperar porque cada domingo vendrá Wolfgang Amadeus y sus “amigos” a aplacar el agobio de un verano inevitable.
La decimonovena edición del Festival Mainly Mozart, ahora aliado con el Miami Music Project (MMP), brinda una conjunción de talentos y una programación sumamente atractiva. El festival se inicia el 29 de abril con un tentador viaje a través del Lied (canción) de la mano del musicólogo Frank Cooper que guiará el periplo ilustrado por las voces de Susan Williams, Misty Bermudez, Tony Boutté y Dean Southern quienes cantarán los Valses de amor de Brahms, Canciones de Rückert de Mahler y La bella molinera de Schubert.
El primer domingo de mayo traerá a Mahler, Mozart y Shostakovich en cuartetos y quintetos para piano y cuerdas con la participación del pianista Tao Lin y el Sona String Quartet integrado por los maestros instrumentistas del MMP. El domingo 13 de mayo el Cuarteto Amernet, en residencia en FIU, interpretará Mozart, el Quartettsatz de Schubert y el Tercer Cuarteto de Tchaicovsky. La sucesión de buenas agrupaciones camarísticas continúa el 20 de mayo con el Delray String Quartet al que se suma la pianista Marina Radiushina para el Concierto Número 12 de Mozart, la premiere mundial del American Quartet comisionado a Kenneth Fuchs y el Tango Ballet de Piazzolla. El último domingo del mes será el turno del Bergonzi String Quartet – residente de UM – con el Adagio y Fuga K 546 de Mozart, el cuarteto de Ravel y una nueva transcripción de Rhapsody in Blue de Gershwin por el pianista Tian Ying. El festival finaliza el primer domingo de junio con el regreso del Sona String Quartet y solistas invitados para el Concertino for String Quartet de Stravinsky, el Primer Cuarteto de Zemlinsky y el Gran Sexteto Concertante de Mozart como gran final. Dos conciertos para niños se suman los sábados 12 de mayo y 9 de junio, para redondear este destacado emprendimiento que une lo más granado del talento local y visitantes internacionales en el auditorio del Museo de Coral Gables donde tendrán lugar todos los conciertos (información al 786-468-2251 o www.mainlymozart.com)
Aún hay más, en especial para los amantes del piano. Regresa el ya tradicional Miami International Piano Festival con una nutrida agenda entre el 17 y 20 de mayo presentando a Joseph Moog de Alemania, David Kadouch de Francia, Fabio Martino de Brasil y un especialísimo tributo a Beethoven con las extraordinarias transcripciones de las sinfonías debidas a Franz Liszt por cinco pianistas (Francesco Libetta, Misha Dacic, Kemal Gekic, N’Kaoua y Eric Ferrand) que se medirán en un maratónico concierto (información al 305-935-5115 o www.miamipianofest.com)☼
Nota: Una versión condensada se publicó en El Nuevo Herald, 28 de abril














