Suculento Halloween en YoungArts

Pairings at Ted's on the Young Arts Campus

Pairings at Ted’s on the Young Arts Campus

La buena música también tuvo su turno de lucimiento en la pasada noche de brujas, de hecho, no debe olvidarse que en el renglón “clásico” hay tanto material que sería una lástima no aprovecharlo para Halloween. Son incontables las páginas que arman y desarman brujas y brujerías o desatan magias y terrores. Y esto fue lo que hizo la cantante Amanda Crider y su Illuminarts en conjunción con YoungArts y el ciclo Pairings@Ted’s para un show singular que combinó talentos musicales con sus iguales culinarios – el Starr Group – en el último piso del recuperado edificio Bacardi la noche del 31 de octubre. Una idea, opípara.

La propuesta resultó exitosa y volvió a recordar la importancia de crear (y mantener) ámbitos alternativos (y originales) para la difusión (y apreciación) del género musical con intérpretes locales de nivel. Es el caso de Amanda Crider, joven mezzosoprano residente en Miami e integrante de Seraphic Fire, recién llegada del estreno mundial en New York de la ópera Persona de Keeril Makan donde cosechó valiosas críticas en el personaje de Alma. Basada en la célebre película homónima de Ingmar Bergman, esta ópera para tres personajes con libreto y dirección de Jay Scheib le brindó la oportunidad de componer el único rol cantado de la obra: la enfermera “Alma” que atiende a una famosa actriz que ha quedado muda sin causa aparente y con la que desarrollará una simbiótica relación.

Acompañada por el barítono Gabriel Preisser y el cuarteto de cuerdas de Musimelange – creadora de este tipo de encuentros musicoculinarios – a los postres (literalmente) llegó el desfile de “música macabra” a propósito de Halloween con sus artistas en disfraz. Un programa corto y bien pensado que se inició con la música incidental de Peer Gynt, obviamente En la gruta del rey de la montaña, que abrió la imaginación. La elección de Il tramonto fue arriesgada pero válida e ilustrativa, el bello opus de Ottorino Respighi basado en el suicida Shelley es tanto mas truculento y apropiado para Halloween de lo que parece, enmascarado por las cuerdas que sustentan la voz femenina a cargo del poema gótico que contó con la inspirada lectura de la mezzo, claramente un favorito personal de la cantante y una obra lamentablemente poco frecuentada. Asimismo, la ominosaDover Beach de Samuel Barber en por el barítono fue otra elección original e inesperada, una de las mas seductoras composiciones del músico americano, si sombría y neblinosa trajo un mensaje mas optimista a la noche espectral que se apuntó chispas con la Danza Macabra de Saint-Saens por el cuarteto.

Para el final cuatro Lieder de Schubert y si podría haberse armado una noche íntegra con canciones macabras del genio vienés, extrañándose Der Zwerg o Im Walde Waldesnacht (apenas otras dos que tantas esperpénticas que evocan el horror del romanticismo mas oscuro) bastó con Erlkönig por Crider, lo mejor del programa, y La muerte y la doncella en una versión mucho menos solemne que la habitual por un irreverente Preisser. El triste destino de La trucha y An die Musik, abrieron y cerraron la sección Schubert dejando con ganas de más.

Una suerte de café(dinner)concert que en vista de su éxito y posibilidades debe apoyarse; por otra parte, un ámbito como el de YoungArts que enclavado en plena movida cultural debe mantener una programación constante para no perder público obtenido y porque además, dispone de las facilidades para encuentros musicales alternativos en un entorno ideal. Vale recordar que forma parte de un mapa que va armándose lenta y laboriosamente para provocar y satisfacer las necesidades de audiencias nuevas y diversas en una ciudad que asoma culturalmente y cuyo futuro artístico compete a sus habitantes sean artistas y organizadores como público y patrocinadores.

Próximo encuentro en YoungArts – Broadway Thanksgiving

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